Domingueros Viti

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Despacio, despacio...Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Mazouco. Freixo da Espada a Cinta. Portugal

* https://rrppdourosuperior.com/wp-content/uploads/2019/11/PR4FEC-OK.pdf

Este camino circular, con unos 12 km, comienza a una altura de unos 500 m de altitud donde los almendros comparten con los olivos y naranjos, las terrazas entre el pueblo de Mazouco y el río Duero. 

El descenso al río, la belleza del paisaje y la admiración por el arte antiguo son una buena invitación 

que nos llevará a los grabados rupestres de Mazouco que, por su importancia en el arte del Paleolítico superior en Portugal y Europa, marcan profundamente esta ruta. .

Vitigudino, Freixo da Espada a Cinta, Mirador del Colador, Mazouco, Gravura rupestre, Parque de Merendas, Capella de Santa Ana, Mazouco.

Nosotros alargamos la ruta, en el punto 3, continuamos hasta el parque de Merendas, donde comimos nuestros ricos bocadillos, acompañados de vino de Mazouco. Continuamos un poquito por la carretera y nos desviamos por unos campos de olivos y fuimos en zigzas, bordeando el río entre campos de olivos y naranjas hasta el lugar donde comienza la bajada al río para ver el grabado rupestre, denominado Cavalo de Mazouco, en un paraje inigualable. Continuamos por la carretera, hasta encontrarno con el punto 4 de la ruta, que tomamos hasta el precioso pueblo.

También puedes continuar la ruta y en el punto 4, hay una pista asfaltada, que te lleva a la zona del Grabado rupestre. Aprx. 2 kms ida y vuelta y merece mucho la pena.

La gente muy amable, alegre, habladora y encantada que visitemos su pueblo y nos gustara. Compramos vino, tb venden otras cositas..



























































* https://www.guiadacidade.pt/es/poi-gravuras-rupestres-de-mazouco-15060

Los grabados rupestres de Mazouco, situados junto al Rio Duero e incluidos en un paisaje magnífico, son uno de los más importantes vestigios del arte Paleolítico Superior en Portugal y fueron el primer ejemplo de arte rupestre paleolítica al aire libre a ser identificado en Europa.
Los grabados, formados por cuatro grabados sobre una pared de pizarra, solamente una de las figuras aparece completa, fueron conocidos por el mundo científico en 1981. El  más nítido es el de un caballo, conociéndose como “Cavalinho de Mazouco”. Con una largura de 62 cm es una de las más bellas imágenes de arte rupestre al aire libre en todo el mundo.



* https://viagens.sapo.pt/viajar/viajar-portugal/artigos/a-magia-do-cavalo-de-mazouco-um-salto-para-a-beleza-eterna?fbclid=IwAR3ShtMlcm7dmtkH6CZp2371IKkVaHNseknOr3dRuTM-ZE_6t1h2JYvo8Lw#&gid=1&pid=2

O Cavalo de Mazouco é mágico. Vive há mais de dez mil anos. No imaginário popular já foi um carneiro e captura todos os que se aventuram a descer uma pequena encosta e dão com ele de frente.

Nelson Campos ficou de tal forma seduzido pelo tesouro do Cavalo de Mazouco que a sua vida está profundamente associada à gravura e, de certa forma, ao fabuloso conjunto de gravuras rupestres do Vale do Côa, no qual, ele foi o pioneiro na descoberta.



Mas primeiro descobriu para a ciência o Cavalo de Mazouco e rapidamente percebeu que o tesouro da lenda era outro.  “É evidente que eu percebi posteriormente que o tesouro era o próprio cavalo. Tínhamos de ir às dimensões antropológicas, do imaginário. Normalmente onde há estas coisas, o desconhecido espicaça sempre a imaginação e daí o que os antropólogos chamam o maravilhoso, o imaginário. É o mistério, por vezes os medos, as pessoas criam sempre histórias à volta. São lugares mágicos. De modo que, eles têm de criar algo e isso ajudou a preservar.”

Fez investigações, recolheu informação como por exemplo no livro do Abade de Baçal e, em 1981, o conhecimento deu nova vida ao cavalo. “Isto andou sempre como uma obsessão na minha cabeça. Mais tarde, em 1981, numa aula de pré-história, ao ver uma projeção de slides das grandes pinturas da arte clássica paleolítica, Altamira, Lascaux... em que lhes chamavam os animais grávidos porque, mesmo que fosse machos apareciam sempre com grandes barrigas. Cá está, aquilo não é carneiro nenhum.


Nelson Campos fez um levantamento do local, produziu um decalque da gravura, tirou uma fotografia e deu a conhecer o material aos professores do seu primeiro ano de curso na Universidade do Porto. O propósito era ele próprio fazer um estudo mais aprofundado a defender a tese de que se tratava de uma gravura do Paleolítico:
Os professores não lhe deram essa oportunidade. Perceberam o valor do testemunho e a relevância do achado e foram eles a fazer o trabalho cientifico.

* https://repositorio-aberto.up.pt/bitstream/10216/111585/2/72955.pdf





“É um exemplar muito bem conseguido, até do ponto de vista do grafismo, mau grado as patinhas curtas, mas tem uma dinâmica. Basta ver aquela linha do dorso. As patas de trás, embora não estejam completamente representadas, estão esticadas para trás, simula um salto. É mais um pequeno salto do que uma corrida. Quase que conseguimos imaginar... eles não tinham cinema, mas a imagem é cinematográfica.”
A descrição é de Nelson Campos, o arqueólogo que descobriu para a Ciência o Cavalo de Mazouco. Na altura era um estudante fascinado pelo que lhe contaram desta gravura com 62 cm de comprimento e 37.5 cm de altura, em parte, devido à vistosa crina que alguns locais interpretavam como sendo o chifre de um carneiro. “As pessoas chamavam-lhe carneiro porque tem as patas mais curtas do que um cavalo. As patinhas, de facto, não se coadunam com a ideia que nós temos do corpo de um cavalo. Por outro lado, interpretavam como um chifre do carneiro a crina do cavalo.

Suspenso na vertical da rocha, próximo de duas outras gravuras com contornos imprecisos, o Cavalo de Mazouco, enquanto não salta para a ribeira de Albagueira, que entretanto se fundiu com o Douro, é de uma beleza e doçura extraordinária.


RUTA PARA OTRO DÍA:

 * https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/rota-dos-moinhos-martim-tirado-pr15-tmc-79745399/photo-51764842



Trilho dos Moleiros, é um percurso pedestre que se desenvolve ao longo de antigas veredas - trilhos de pé posto, antigamente utilizados, principalmente, por moleiros - entre os moinhos, aqui presentes e Freixo de Espada à Cinta, e nos últimos anos de laboração, Martim Tirado.

Estas veredas eram também percorridas diariamente, por pastores e a população local, nas suas deslocações entre as suas casas e as hortas que ainda existem, no fundo dos vales junto á ribeira.

É um percurso onde se podem ver as marcas, de um legado deixado pelos nossos, onde as “pedras” descrevem a história e contam as estórias de um passado recente, rodeado sempre por um grande património natural e paisagístico.

* Reportaje fotografico del paseo en barco desde Vilvestre, desde donde se ve Mazouco:

https://salamancartvaldia.es/not/275513/paseos-barco-duero-alternativa-senderismo-otono-arribes/?fbclid=IwAR0JiAnBnRFUt4OZjMpP2qqevzqtACK0MR28EJcjKauCrW_JQrKL0sfw4kY


viernes, 27 de agosto de 2021

San Martin de Trevejo. Extremadura

 * https://viajeconpablo.com/castanar-de-san-martin-de-trevejo/


Ruta del castañar de San Martín de Trevejo y el puerto de Santa Clara (Sierra de Gata. Cáceres). Dificultad: Fácil. Distancia: 12,7 kilómetros (ruta circular). Duración: 4 horas y 30 minutos aproximadamente

Su cuerpo retorcido se eleva entre un manto de colores ocre, marrón, amarillo y rojizo. Es imposible que pasen desapercibidos. Su altura y envergadura son un gesto de autoridad. Una forma de gritar a los cuatro vientos que aquí están y aquí siguen. Vestidos de musgo y algunos hongos, dibujan una silueta avejentada, pero sólida. Con achaques, pero con fortaleza al mismo tiempo. Con arrugas y grietas, pero con unas raíces vigorosas y profundas. Son abuelos, aunque más bien podrían ser bisabuelos o tatarabuelos. Son el testigo vivo de la historia. Han sobrevivido a los desmanes del ser humano en un lugar que parece permanecer ajeno a ellos. Son la joya de la corona de una de las rutas de senderismo más bellas que hemos hecho. Quien esté buscando el otoño en su máxima expresión, que no lo dude. Sólo tiene que poner rumbo al castañar de San Martín de Trevejo. Allí lo encontrará.

Uno de los castañares más ricos de Europa se encuentra en la Sierra de Gata cacereña. Concretamente en su límite con la provincia de Salamanca. Hablamos del castañar de San Martín de Trevejo, conocido como el de Ojesto por el apellido del que fuera propietario de esos terrenos. Allí nos esperan los “abuelos”, las dos piezas centenarias de este museo al aire libre de las que hablábamos al inicio. Es una ruta de senderismo sencilla, cómoda y circular. Además del castañar, tenemos el atractivo de caminar por una calzada medieval y disfrutar del encanto de San Martín de Trevejo, una de las localidades más bellas de Extremadura que además cuenta con una lengua propia, la fala.


Nosotros comenzamos la ruta junto a la ermita de la Cruz Bendita, en las afueras de San Martín de Trevejo. Es un buen lugar para estacionar el vehículo. Junto a ella se levanta la Hospedería Conventual Sierra de Gata, un moderno alojamiento ubicado en el antiguo convento franciscano de San Miguel del siglo XV. Dos ejemplos del patrimonio religioso de la localidad dignos de admirar y que son un excelente punto de partida. La ruta está señalizada con marcas blancas y verdes y no se presta a ningún tipo de confusión. Avanzamos para comenzar a caminar por un sendero abrigado por campos de olivares. Es noviembre y la aceituna ya está madura. Lista para recogerse, o para “apañarse” como dicen en los Arribes del Duero zamoranos.

Los robles se van fusionando con los dueños y señores del recorrido. El castañar de San Martín de Trevejo da sus primeros coletazos y sus hojas alargadas comienzan a servirnos de alfombra para seguir avanzando. A nuestra izquierda, un arroyo pone la banda sonara perfecta al recorrido. Pasamos junto a una zona de huertas de los lugareños y alguna que otra fuente. Tras superar un punto de captación de agua, el camino empieza a ascender ligeramente. Ya no hay vuelta atrás. Estamos inmersos en el castañar de San Martín de Trevejo.

Da la sensación de ir flotando sobre unas algodonosas nubes rojizas y ocres. Es un camino que parece sacado de un decorado de cine. Es ni más ni menos que el otoño. Sin adornos ni maquillajes puestos por el hombre. Puro y auténtico. Llegamos a un punto donde existe una doble señalización. Un cartel nos indica el regreso a San Martín de Trevejo por otro sendero para hacer una mini ruta circular y el otro marca el convento de San Miguel por el camino que hemos transitado. Nosotros seguiremos recto para continuar con la ascensión.

Cuando llevamos tres kilómetros de recorrido, el sendero hace un giro de 180 grados para seguir subiendo en paralelo al camino por el que hemos venido. Los castaños son cada vez más jóvenes. Sus troncos son altos y delgados buscando con ahínco la luz.

A la altura del kilómetro 4 hay dos opciones. Una es seguir adelante para regresar a San Martín de Trevejo rodeados de castaños y en busca de los “abuelos”, y la otra girar totalmente a la izquierda para ascender al puerto de Santa Clara. Son cinco kilómetros más de ruta que, si hay fuerzas y ganas, merece la pena culminar. Nosotros así lo hicimos, por lo que empezamos a caminar sobre las piedras de la antigua calzada medieval. En este caso la señalización pasa del blanco y verde al blanco y amarillo. Este camino fue utilizado como ruta comercial hasta bien entrado el siglo XX para comunicar las provincias de Cáceres y Salamanca. Su estado de conservación es muy bueno y nos permite ir tomando altura para tener una vista privilegiada del valle del Jálama, que aglutina a municipios cacereños, salmantinos y también portugueses.

Los castaños nos siguen acompañando, pero cada vez en menor medida. Los robles vuelven a tomar el protagonismo mientras a nuestra izquierda se levanta un muro vestido de musgo que nos regala instantáneas muy hermosas. Al fin coronamos el puerto de Santa Clara, al pie de la carretera que une la localidad salmantina de El Payo con la cacereña de San Martín de Trevejo. Notaremos que la temperatura es ligeramente inferior. Lógico y normal. Estamos a 1.030 metros sobre el nivel del mar, mientras el punto inicial de la ruta está a unos 600.

Desde el puerto de Santa Clara existe una ruta de senderismo que lleva hasta el pico Jálama. Pero eso será en otra ocasión. Deshacemos lo andado para bajar por la calzada y llegar al punto en el que nos desviamos. Este es el único tramo lineal de una ruta que en su grueso es circular. Enlazamos de nuevo con el sendero del castañar de San Martín de Trevejo sin dejar el firme de la calzada en busca de las joyas de la corona de la ruta.


El sendero se ensancha para que aparezcan ellos. Dos inmensos castaños que se dan la mano. Los “abuelos” es el nombre con el que son conocidos en la zona. Centenarios, pero jóvenes al mismo tiempo. Jóvenes de espíritu. Rodeados de un inmenso manto de hojas que les rinde tributo. Imposible no detenerse ante ellos. Magnífica postal otoñal la que nos regalan.

Seguimos bajando y a la derecha dejamos las ruinas de un antiguo pajar. Caminamos en estos momentos por el tramo más bello de la ruta. El castañar de San Martín de Trevejo, el de Ojesto alcanza su plenitud.

Descendemos por la calzada camuflada bajos las hojas para regresar de nuevo a San Martín de Trevejo. En el tramo final nos encontramos con pequeñas huertas y fincas de los habitantes de la localidad. Llegamos a un punto en el que la calzada medieval se junta con la ruta marcada de blanco y verde que seguimos al principio. Desde aquí ya sólo quedan 700 metros para alcanzar nuestro destino.

* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/san-martin-de-trevejo-puerto-de-santa-clara-convento-san-martin-de-trevejo-60499738

Se inicia la ruta en aparcamientos entrada a población San Martín de Trevejo, recorremos varias calles de la población , observando su construcciones típicas de sierra, así como discurre el agua por las canaletas que la población tiene, el inicio de las ascensión al puerto de Santa Clara, la comenzamos desde la Fuente por el sendero PR-CC 184, cogiendo una calzada medieval, que nos llevara entre Castaños, Robles, Brezos y Hayas, hasta el Puerto de Santa Clara.

Durante todo el recorrido esta marcado con pintura de color blanca y amarilla en varias piedras y arboles así como con paneles de madera , facil de seguir , imposible perderse,

Las vistas en Otoño preciosas y el dia nos acompaño con un orbayu o chirimiri que hacia mas encantador el paseo entre los arboles y hojas secas caidas que formaban una alfombra de color marrón sobre la calzada.

Después de haber pasado dos arroyos y el rió "La Vega" por su puente de piedra y observar la cascada que de la zona alta de la sierra caía, llegamos a la cima, que separa las provincias de Cáceres y Salamanca y por donde se puede acceder al monte Jálama que da a las dos provincias.

después de pequeño tentempié e iniciamos descenso por mismo trazado hasta llegar al cruce de camino que nos adentra a otra ruta "SL-CC 208 denominada "Entre rió y bosque" color verde y blanco, esta nos lleva paralelo al rió hasta el convento de San Miguel, actualmente reconvertido en Hospedería y La Ermita de la Cruz Bendita. llegando por una calle en pendiente de nuevo al aparcamiento y finalizando la ruta.