Busmayor. Villafranca del Bierzo. Molinaseca. Malpaso. Cantexeira, Balboa.(León) con La Facendera.
Hayedo de Busmayor
Llegamos a la localidad de Busmayor, donde caminaremos por un sendero circular de unos 10 kilómetros. Se trata de "La Senda do Faxeiral" por un espectacular bosque de hayas, cascadas (Frevenza), formaciones rocosas, pequeños arroyos (Fonte de Moura) y la Cova da Raposa. Éste sendero transcurre por pistas de tierra y zonas sombreadas que pueden ser resbaladizas, por lo que se recomienda disponer y usar calzado de agarre y montaña. Subimos por un bonito sendero, observando avellanos llegamos al Arroyo de la Valiña Grande, un precioso salto de agua. La ruta continúa por unas escaleras naturales, junto a dicho arroyo, hasta llegar a Frevenza do Beiro, donde se ha instalado un puente y una mesa.
Los Puentes de Malpaso
Nos desplazaremos a Molinaseca, un precioso pueblo cerca de Ponferrada que es parte del Camino de Santiago francés, cuyo recorrido haremos el tramo final de la ruta. Ésta transita a través de un pequeño sendero, paralelo al Río Meruelo y va ganando altura superando pequeños repechos hasta llegar a la Puente Pequeña sobre el Arroyo Pequeño, dirección Riego de Ambrós, que será el punto de mayor altitud, allí encontraremos una plaza con una fuente donde rellenar nuestras botellas. Regresaremos en ligero descenso, por el camino francés, más incómodo y pedregoso, hasta alcanzar la carretera a pocos metros de la entrada al pueblo, por las inmediaciones del Santuario de Nuestra Señora de las Angustias.
La Cascada de Cantexeira
La ruta de nuestro segundo día caminando será lineal por la costa lucense de A Mariña la cual combina subida de entidad, acantilados espectaculares y final perfecto junto al Abandonamos el hotel para dirigirnos a Cacabelos y, tras una visita rápida al pueblo, nos dirigiremos hacia El Palacio de Canedo "Prada a tope", para realizar una visita guiada a sus viñas, atender la explicación de la elaboración de sus vinos Mencia y Godello bajo criterios de agricultura ecológica y disfrutar de una cata de tres vinos y un recorrido por la zona de conservas artesanales. Caminaremos por un sendero circular -de unos 4 kilómetros y desnivel positivo de 390 metros- hasta llegar a Cantexeira, disfrutando así de una bonita y sencilla ruta por los Ancares leoneses. Iniciamos la ruta desde la Palloza de Cantexeira, hoy reconvertida en restaurante y de aquí enlazamos con una pista forestal que avanza entre prados, a medida que ganamos altura las vistas del Valle de Balboa serán aún más bellas. Avanzamos por un frondoso bosque hasta llegar a la cascada y terminamos en el pequeño pueblo de Balboa, uno de los municipios leoneses donde se habla gallego y famoso por sus pallozas. Comeremos en una de ellas.
Además del ascenso a la colina, merece la pena dedicar una mañana o una tarde a realizar la ruta de la Cascada de Canteixeira. Casi en el límite de la provincia con Lugo (a 10 minutos en coche de Balboa) se encuentra el pueblo de Canteixeira, desde el que parte esta ruta de 4km (dificultad baja y fácil acceso, perfecta para realizar con niños).
Las calles de Canteixeira son estrechas y muy empinadas, por lo que es recomendable aparcar en la entrada. En este pueblo se encuentra A Casa de Lamas una espectacular palloza reconvertida en restaurante para ponerse las botas con manjares de la zona.
Seguimos ascendiendo por las angostas callejuelas de Canteixieira y paramo: las vistas de la Sierra de la Escrita son un regalo de la naturaleza a su paso por multitud de huertas y el cobijo de algunos árboles. El camino transcurre durante 40 minutos por uno de los lados de Peña Herbidera. En el cruce que cogemos a la izquierda comenzamos a intuir la presencia de la cascada que golpea con fuerza el recóndito lugar en el que se encuentra. El entorno invita a descansar y contemplar la relajante caída sin importar el paso del tiempo.
Villafranca del Bierzo
https://www.terranostrum.es/turismo/un-paseo-por-villafranca-del-bierzo
El origen de Villafranca del Bierzo está asociado a la fundación del Monasterio de Santa María de Cluniaco o Cruñego y al asentamiento en estas tierras de los conocidos como ‘monjes negros’ pertenecientes a la Orden de Cluny.
Su llegada se remonta al año 1070 bajo el reinado de Alfonso VI y lo hicieron con el objeto de atender a los peregrinos franceses que hacían el camino para visitar la tumba del Apóstol Santiago, además fueron los encargados de introducir el cultivo de la vid.
Con anterioridad estas tierras fueron habitadas por tribus astures que vieron como el Imperio Romano se hacía dueño de ellas interesado en las explotaciones de oro situadas a lo largo del río Burbia. Así mismo, fue el lugar elegido como residencia por los nobles de la zona, lo que provocó la construcción de numerosos palacios y casas solariegas.
En la actualidad Villafranca se ha convertido en una villa moderna, donde el turismo y la industria vinícola son la principal fuente de ingresos. Su carácter jacobeo y su rico y variado patrimonio monumental han hecho de esta villa un importante centro turístico.
Tomando como punto de inicio la Plaza Mayor, presidida por la Casa Consistorial y el Teatro Villafranquino Enrique Gil y Carrasco, uno de los más bellos de España, este espacio se manifiesta como uno de los más representativos escenarios de uso público con los tradicionales soportales y edificaciones de estilos cronológicos diferentes.
Nuestro viaje por la historia comienza en la Travesía San Nicolás. La primera parada es el Convento de San Nicolás el Real, también conocido como de los Padres Paules, construido en el siglo XVII.
El interior alberga el Museo de Ciencias Naturales y Etnográfico ‘Padres Paules’, que muestra una valiosa colección de piezas del mundo natural, entre las que destacan una de las mejores recopilaciones de conchas marinas del país.
Unos metros más adelante nos encontramos con los Jardines de la Alameda, bonito escenario de trazado romántico construido en el año 1882 y que anualmente alberga la Fiesta de la Poesía, certamen poético a nivel nacional que, junto con el ciprés de La Anunciada, la glicinia de Viña-Femita y los magnolios de Luna Beberide, forman una ruta por el patrimonio natural en la que podremos admirar árboles monumentales. Y todos ellos dentro del núcleo urbano.
Desde los jardines se vislumbra el ábside de la Colegiata de Santa María de Cluniaco, construida en el siglo XVI sobre el antiguo monasterio que dio origen a la villa. Mandada construir por D. Pedro de Toledo, Marqués de Villafranca y Virrey de Nápoles, se realizó en un estilo gótico tardío con elementos renacentistas y barrocos.
Al otro lado de los citados jardines, la majestuosa fachada del Palacio de los Duques de Arganza, construido en el siglo XV. Muy cerca del palacio se encuentra la Oficina de Turismo.
Justo enfrente del Convento de San Nicolás el Real encontraremos la calle Jesús Adrán que nos llevará a la calle del Pozo e inmediatamente después a la famosa calle del Agua. Arteria secular con más actividad comercial, artesanal y de tránsito una vez consolidada la Ruta Jacobea, constituye en la actualidad un auténtico museo al aire libre de heráldica y una importante muestra de arquitectura barroca civil y religiosa.
En esta calle, lugar de paso de los peregrinos que se dirigen a Santiago, podremos admirar diferentes palacios como el de los Marqueses de Villafranca y el de Torquemada, sin olvidarnos de las Casas Torre o la Casa Morisca, siendo además el lugar que vio a nacer al poeta romántico Enrique Gil y Carrasco.
Villafranca ofrece al visitante multitud de rincones que se prestan a ser inmortalizados, pero es en la calle del Agua donde encontraremos, a derecha e izquierda callejuelas estrechas y sugerentes, que muestran el verdadero carácter medieval de la villa.
Continuamos descubriendo la villa de Villafranca y lo hacemos dirigiéndonos a la Iglesia de San Francisco de estilo románico-gótico, antiguo convento de franciscanos del que sólo se conserva la iglesia, cuya fundación se atribuye a la reina leonesa Doña Urraca. En su interior destaca el retablo mayor, los enterramientos funerarios representados en la Capilla de Ambrosio de Castro con su impresionante bóveda y el coro plateresco.
Desde aquí se divisa uno de los templos más reconocidos de la villa, la Iglesia de Santiago, sencilla construcción románica donde destaca la Puerta del Perdón, siendo la única de todo el Camino, junto con la de la Catedral de Santiago en la que se pueden ganar las Gracias Jubilares.
Próximo a la iglesia de Santiago se encuentra el Castillo-Palacio de los Marqueses de Villafranca. Construido en mampostería en el siglo XVI, cuenta con cuatro torreones situados en sus ángulos, lo que le confiere una personalidad propia que pone el toque regio a este rincón urbano de calles empinadas, plazuelas y casas singulares, acompañado de una genuina atmósfera romántica y apacible.
Nos acercamos al Barrio de los Tejedores, uno de los más conocidos, y que debe su nombre a que en él habitaban en siglos pasados los trabajadores de la villa, en su mayoría dedicados a la manufactura textil.
Ponferrada
https://www.terranostrum.es/turismo/que-ver-en-ponferrada
La ciudad de Ponferrada tiene su origen en la Edad Media surgiendo como asentamiento alrededor del Camino de Santiago.
A finales del siglo XI, el obispo astorgano Osmundo, ordena la construcción de un puente sobre el río Sil que facilite el paso a los peregrinos a Compostela. Es el ‘Pons-Ferrata’ que dará nombre a un primitivo núcleo de población, la 'Puebla de San Pedro', llamada así por la dedicación de la iglesia románica construida en el siglo XII a la salida del puente.
Ese primitivo barrio se une al pequeño poblado que el rey de León, Fernando II, crea en la otra orilla, sobre un promontorio rocoso al que rodea una cerca. Este recinto será ampliado en los siglos siguientes como fortaleza de los monjes Templarios y como residencia de otros señores feudales, siendo el barrio que se consolida como ciudad de Ponferrada.
Ponferrada tiene dos partes bien diferenciadas, el casco histórico, donde se concentran los monumentos y la ciudad nueva, donde se concentran los servicios y la actividad comercial.
Sin lugar a dudas, el monumento más importante de Ponferrada es su Castillo Templario, con más de 8.000 m2 de superficie, es uno de los más impresionantes de todo el estado.
Cuando en 1178 Ponferrada pasa a depender de la Orden del Temple por donación de los reyes leoneses, los templarios se encuentran una pequeña fortaleza que fue en su origen castro y posteriormente ciudadela romana. Ellos la amplían y mejoran como defensa del Camino de Santiago, estando acabada en 1282. El Castillo que hoy conocemos es el resultado de una larga serie de ampliaciones.
Las reformas y añadidos van desde la primera cerca de la planta cuadrada de principios del siglo XII, hasta las últimas zonas construidas a finales del siglo XV y principios del XVI. Posteriores incorporaciones, como las caballerizas en 1848, y las numerosas reformas llevadas a cabo desde principios del siglo XX, han contribuido a la complejidad del conjunto, tal y como lo conocemos hoy en día.
Los escudos y blasones de quienes lo ocuparon y contribuyeron en su construcción son prueba de sus diferentes etapas.
Junto al Castillo se inician las callejuelas que os llevarán al casco histórico de Ponferrada. De noche, iluminado, conserva una magia especial, como todo lo que rodea al mito templario. Visita Castillo de los Templarios
Para visitar el casco histórico, de dimensiones reducidas, podemos comenzar en la Avenida del Castillo a la altura de la Plaza del Temple, junto al Castillo, ya que unos pasos más allá encontraremos la pequeña Iglesia de San Andrés.
Iglesia de origen medieval aunque el templo actual es barroco de finales del siglo XVII. Posee nave con planta de cruz latina, cúpula sobre pechinas en el crucero y torre cuadrada de tres tramos. El último cuerpo de la torre, donde se alojan las campanas, es de construcción más reciente.
Si volvemos a la plaza y tomamos la calle Gil y Carrasco pasaremos ante la Casa de los Escudos, de estilo barroco tardío, donde se ha instalado el Museo de la Radio.
Al final de la calle está la oficina de turismo, y desde allí sólo hay que subir unos metros para llegar a la Basílica de Nuestra Señora de la Encina.
Templo renacentista con planta de cruz latina, iniciada antes de 1573 sobre planos de Juan Alvear. En su interior destaca el Retablo Mayor, en madera policromada, de la escuela de Gregorio Fernández, fechado entre 1630 y 1640. Preside el retablo la imagen de la Virgen de La Encina ‘La Morenica’ patrona del Bierzo.
En el exterior sobresale la torre iniciada en 1614 que se prolonga durante todo el siglo XVII. En el XVIII se construye el camarín de la Virgen.
Siguiendo por la calle del Reloj llegamos a la Torre del Reloj, se encuentra sobre el Arco de la Eras, única de las puertas que se conserva de la antigua muralla medieval, junto a ella se encuentra el edificio, hoy sede del Museo del Bierzo, en otro tiempo casa del corregidor, cárcel y lugar de reuniones para el Consistorio.
La colección del Museo, formada con piezas de diversa procedencia, ofrece un completo recorrido por la historia de Ponferrada y El Bierzo. Un viaje que se inicia en el Paleolítico, con objetos de cultura material y llega hasta principios del presente siglo, representado por interesantes muestras de arqueología industrial.
Su fachada presenta portada con arco de medio punto, flanqueada por el escudo de armas de la ciudad y el del conde de Toreno.
Al final de la calle se abre la Plaza del Ayuntamiento, con agradables cafés aprovechando el resguardo de los soportales y de la que salen varias callejuelas medievales que vale la pena recorrer.
El edificio actual de la Casa Consistorial se construyó, casi en su totalidad, entre 1692 y 1705, según proyecto de Pedro de Arén. Presenta una estructura central flanqueada por dos torres, que se rematan en una esbelta aguja al estilo Austria.
En la parte nueva de la ciudad se concentra las tiendas y cafeterías alrededor de la Avenida de España, algunas de esas calles son peatonales. En esta zona se halla el último de los museos con los que cuenta la ciudad, el Museo del Ferrocarril.
En la lonja se exhibe una colección de locomotoras de diferentes modelos y que, por fechas de fabricación, constituyen una espléndida muestra de la evolución tecnológica.
Palloza de Balboa. Balboa
* https://www.terranostrum.es/turismo/leon/el-bierzo-y-los-ancares/balboa/1
• Las Pallozas: Construcciones tradicionales de piedra con tejado cónico de paja, típicas de la arquitectura prerromana de la zona.
• El Castillo de Balboa: Fortaleza medieval del siglo XIV situada sobre una colina con vistas al valle.
• La Iglesia de Santa Marina: Templo con elementos románicos y renacentistas.
• La Casa de las Gentes: Espacio cultural y museo etnográfico que alberga esculturas de madera del artista Domingo González (Domingo de Canteixeira).
* https://www.traveler.es/naturaleza/articulos/pueblo-balboa-ancares-leon-bierzo-que-hacer-que-ver-pallozas/19645
El pueblo de Balboa (comarca del Bierzo, León), solo tiene 50 habitantes (290 en todo el conjunto del municipio). Y pese a todo, este pequeño recodo se convierte en una de esas joyas que, agazapadas en las montañas de la Sierra de Ancares, esconde muchísimos encantos venidos de otros tiempos, y que se pueden disfrutar hoy, como sus típicas pallozas.
Y es que un paseo por El Bierzo te transporta a la médula de la naturaleza, por un entorno que parece diseñado para desconectar, para aislarnos del bullicio. Esta comarca de baja densidad poblacional, se encuentra moteada de pequeñas grandes joyas, tal es el caso de Balboa, que puede presumir de un gran patrimonio natural, gran riqueza gastronómica y de conservar esas arquitecturas tan características que también comparten con sus vecinos gallegos: unas peculiares casas prerromanas, las pallozas, que Balboa conserva intactas. Las pallozas son construcciones tradicionales del noroeste de España de planta circular, con paredes de piedra y tejados vegetales que rematan en forma cónica. Y las pallozas se han convertido en todo un icono del pueblo que sustenta el turismo de la zona. Pero hay más, mucho más.
Un paseo imprescindible es el que nos lleva al Castillo de Balboa, situado sobre una colina que domina el valle y que nos regala unas panorámicas completas del pueblo. Esta fortaleza, del SXIV, se construyó aquí con una finalidad defensiva, al igual que la mayoría de los castillos bercianos. Paseamos por una senda bajo la sombra de castaños, en su mayoría centenarios, hasta llegar a la fortaleza. Esta pasó de mano en mano durante tres siglos (perteneció a D. García Rodríguez, adelantado mayor de Galicia; y fue vendido a los Reyes Católicos en el S.XVI, que lo incorporaron a la Corona de León). Cuenta la leyenda que Vasco Núñez de Balboa, el "primer europeo en divisar el océano Pacífico", tiene descendencia de este pueblo, y que su padre fue hidalgo de este castillo (y, por ello, comparten nombre).
























































































































































































