Desayunaremos en Freixo da Espada a Cinta. Visitaremos 2 museos. Haremos una vuelta por la zona antigua de Freixo y vamos a comer al restaurante Zona Verde:( https://www.facebook.com/zona.verde.33)
Mais um ano em que o Restaurante Zona Verde é congratulado como o melhor restaurante em Freixo de Espada à Cinta pela plataforma Guru.
Para después realizar esta preciosa ruta
* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/congida-170729498
* https://duriusaquae.com/da-congida-la-playa-de-los-arribanzos/
Hoy escogimos para caminar una ruta playera. Si, como suena. La «praia fluvial da Congida«; una playa con bandera azul en el Douro. Un lugar paradisíaco en las costas del embalse de Saucelle, entre los arribanzos y a refugio de los vientos.
Justo en la playa, casi vacía, comenzamos nuestro paseo. Un pequeño barco se ponía a punto a la espera de sus excursionistas, y algunos pescadores echaban una mañana, que no podía ser más serena junto al río.
Caminamos entre naranjos, almendros y entre campos rebosantes de flores, no en balde estamos en Mayo. Cuando el camino junto al rio se acaba preguntamos a una paseante si era posible subir por un estrecho camino remontando las laderas. Nos mira sorprendida y nos responde en español que nunca lo ha hecho y no sabe… pero, que en todo caso, cuidado con las cobras, no hacen nada pero asustan un poco.
Se refiere a las culebras y lo tenemos en cuenta, la hierba ha crecido y la temperatura es alta; es su momento de tomar el sol.
Subimos despacio, zigzagueando entre los escarpes. A medida que nos elevamos las vistas se hacen amplias y hermosas. Aparecen las viñas cuidadosamente ordenadas en sus bancales imposibles de pizarra partida. Las aves, como las plantas están pletóricas y bueno, “la cobra” no aparece, mejor. Lo que si que aparece con el calor, agarrándose a nuestro sudor, es una molesta nube de moscas que tenemos que espantar con abanicos de escoba.
Tras la trepada llegamos a Freixo de Espada à Cinta, curioseamos la iglesia del antiguo convento de San Felipe Neri y nos adentramos entre sus viejas callejas adoquinadas hasta tomar la carretera que baja a la playa acortando entre algunos caminos. Estas Terras do Douro, como las del Duero, padecen de falta de gentes y, a las que quedan, les sobra edad.
Bajamos junto al arroyo de la Congida cuyo valle da nombre al paraje de la playa. Un auténtico roto en los arribanzos bien aprovechado por los campesinos. Ahora los huertos de naranjos y olivos prevalecen, las albercas llenas distribuyen las aguas y algún tractor con orugas en lugar de ruedas cultiva en los bancales donde aún se mantienen en pie algunos palomares que serán utilizados para otros menesteres.
De nuevo llegamos a la playa, y la recorremos entretenidos. El embalse esta lleno, bien lleno. Los álamos y sauces en la ribera remojan su tronco en el agua, hay cabañas y algunas caravanas que ya no se mueven. También barcas. Una imitación de rabelo permanece amarrado en estado de abandono.
La playa presume de bandera azul y lo merece. Zonas deportivas y de juegos, praderas limpias, duchas y servicios abiertos. Hay chiringuito y aparcamiento y hasta una piscina flotante que garantiza la seguridad para los más tímidos.
Un poco de historia
* https://viveportugalweb.com/que-ver-y-hacer-en-freixo-de-espada-a-cinta-guia-viaje/
Sus campos de almendros, naranjos, vides y olivos a orillas del Duero parecen trasladarnos al Mediterráneo. Pero no, estamos en Portugal, en la frontera con Salamanca. Freixo de Espada à Cinta es una despensa de productos de calidad, pero también una localidad repleta de historia donde revivir tiempos de castillos, caballeros y doncellas
No sabemos si es porque su fundador, un hidalgo español, se apodaba Feijao y sus armas eran un fresno y una espada. O porque un guerrero visigodo llamado Espadacinta se acostó a la sombra de un fresno de esta villa para descansar. Sea de una forma de otra, lo cierto es que tres conceptos aparentemente desligados entre sí conforman el nombre de esta localidad fronteriza que bien podría estar enclavada en el Mediterráneo español. Freixo de Espada à Cinta surge como un regalo a orillas del Duero y rodada de almendros, viñedos, naranjos y olivos. Un microclima más propio de otros lares la convierte en una auténtica despensa de la zona en lo que se refiere a cítricos, vino y aceite, además de los productos de la huerta. Pero no solo vamos a hablar de comida. Freixo de Espada à Cinta es mucho más. Solo hay que viajar en el tiempo para darnos cuenta de la importancia que ha tenido en la historia de Portugal. Conquistada por los leoneses primero y asediada por los castellanos después, Freixo se forjó una leyenda de guerrera y resistente. Por eso los primeros reyes de Portugal le fueron brindando un poder que se reflejó en su muralla que ya no existe y en un castillo del que queda una torre octogonal única en el país vecino.
No está de camino a ninguna parte y eso la mantiene al margen del siempre maléfico turismo de masas. Freixo de Espada à Cinta posee un casco histórico coqueto que se puede recorrer en un par de horas entre una comida en uno de sus restaurantes y una visita para desconectar a la ribera del río. Durante ese paseo podremos tener una idea aproximada de la relevancia que tuvo en el pasado y también admirar lo mucho y bien que se está trabajando en la actualidad para que el visitante tenga atractivos suficientes para quedarse y volver.
Torre do Galo
También conocida como Torre do Relógio por contar con un reloj en su parte superior. Se trata de un torreón heptagonal único vestigio del castillo medieval con el que contó Freixo. La primera referencia de la fortaleza data del reinado de Sancho II de Portugal, a mediados del siglo XIII. La importancia de Freixo de Espada à Cinta para defender la frontera lusa de los ataques castellanos obligaba a tener un castillo en perfecto estado y por este motivo se fue reparando y ampliando con el paso del tiempo. En una de esas modificaciones se levantó la Torre do Galo, símbolo de la localidad y el único resto conservado del castillo.
Cuando la frontera dejó de ser un punto caliente y no había peligro de invasiones ni de refriegas, Freixo fue perdiendo su papel capital y su castillo, también. La fantástica torre heptagonal se pervirtió con la construcción de un campanario y un reloj en su parte superior. Y lo que fue el recinto del castillo es ahora el cementerio de la localidad. Hoy en día es su símbolo y una perfecta atalaya desde la que contemplar una panorámica completa de Freixo y de su entorno repleto de campos de cultivo y huertas.
Iglesia de San Miguel
Junto a la Torre do Galo se levanta la iglesia de San Miguel de Freixo de Espada à Cinta. Sobria en su exterior, pero con una belleza indudable una vez que traspasamos sus puertas. Es de estilo manuelino, cuenta con tres naves y destaca la decoración de su presbiterio con diversas pinturas de la vida de Jesús atribuidas al genial Grão Vasco y a sus discípulos. Está considerada una de las iglesias más bellas de Portugal e incluso se la califica como un Monasterio de los Jerónimos de Lisboa en miniatura. A pocos metros de la iglesia de San Miguel, pasa desapercibida la de la Misericordia que destaca por su estrecha y alta nave.
Convento de San Felipe Neri
Nada más llegar a Freixo de Espada à Cinta nos recibe el convento e iglesia de San Felipe Neri. Está inacabado como podemos apreciar en una de sus alas. Comenzó a construirse en 1673 cuando los hermanos de la Orden del Oratorio llegaron a esta localidad y decidieron levantar este convento bajo la advocación de San Felipe Neri. En aquel momento era el segundo de toda Portugal que se dedicaba al santo. Su estado de conservación no es el adecuado, pero no cabe duda de que es imposible no pararse ante su imponente fachada.
Una de las grandezas de Portugal es que en localidades pequeñas te puedes encontrar museos de lo más interesante y sorprendente. Ocurre en Miranda do Douro con el Museo da Terra de Miranda, y también en Freixo de Espada à Cinta con el Museo de la Seda y el Territorio. Se inauguró en 2015 después de tomar el relevo del Museo del Territorio y la Memoria y se incluyó una colección asociada con la seda que tanto llama la atención. No olvidemos que Freixo es el único reducto de la península ibérica donde el trabajo de la seda sigue siendo totalmente artesanal. En este renovado espacio museístico podemos ver el proceso de extracción de la seda desde que se produce la metamorfosis del gusano en mariposa, hasta su posterior tratamiento, elaboración de las piezas en los telares y el resultado final en forma de prendas como pañuelos. Normalmente cuando hablamos de esta fibra nuestra mente se va a Asia y al mundo islámico, pero la tradición que existe en Freixo está muy arraigada y sigue plenamente vigente. El museo también recoge una amplia colección arqueológica, geológica y etnográfica que repasa la historia de esta población.







































































