Domingueros Viti

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Despacio, despacio...Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.

lunes, 19 de octubre de 2026

Ruta de Béjar a Candelario. Salamanca. España

 Ruta realizada con el grupo de Senderismo de La Facendera de Salamanca.

Unos guías magníficos y una gente estupenda.

El autobús nos llevará hasta Béjar, donde pararemos para tomar el habitual café, en la entrada a la ciudad. El itinerario propuesto comienza en las cercanías de la Iglesia del Pilar, en el Monte de los Pinos.

El Parque de los Pinos, también conocido como Monte Mario, es un parque forestal situado en Béjar (Salamanca), creado en la década de 1960 por iniciativa del empresario textil y escritor bejarano Emilio Muñoz García, que fue concebido como un homenaje familiar, ya que Emilio Muñoz reforestó esta zona natural (antiguamente conocida como El Tomillar) con diversas especies de pinos y la bautizó como Monte Mario en honor a su hijo fallecido en la Guerra Civil.

En Monte Mario nos pondremos las botas, cogeremos las mochilas y comenzaremos la ruta.

La primera parte nos llevará a través del bosque de pinos y robles hasta el Paraje de La Canaleja, que bordearemos por un sendero estrecho y descenderemos hasta atravesar el Río del Barquillo a través de un puente; desde ahí y tras un breve ascenso, llegaremos a Candelario por el parque y el campo de fútbol.

Saldremos de Candelario por la carretera que va a la sierra y la dejamos para subir por una calleja hasta el camping de la localidad. Desde aquí tomaremos el camino señalizado como Camino de la Jarilla, que recorre en primer término el paraje conocido como La Mangá, repleto de castaños, muy vistosos en época otoñal. Justo cuando el camino comienza a descender nos veremos rodeados por abedules y aparecerá a nuestra izquierda el primer salto de agua de nuestra ruta: el pequeño, pero bello salto de agua del Regajo de las Lagunillas, conocido popularmente como Cascada de la Mangá.

Continuaremos caminando hacia una zona más árida y desprovista de vegetación: La Cruz de los Risquitos. Esta ladera es la antesala de La Jarilla, una gran vega siempre verde a los pies de El Calvitero, atravesada por un arroyo del mismo nombre, y donde concluimos esta parte del recorrido en un tramo de camino empedrado que terminará en la carretera que une Candelario con La Garganta.

Nos dirigiremos hacia nuestra siguiente parte del camino por un tramo corto de carretera que nos llevará hasta la Dehesa de Candelario cruzando el pequeño Puente de Avellanares.

Comenzaremos a subir la pista que lleva a Hoyacuevas, la zona alta del nacimiento del Río Cuerpo de Hombre, para desviarnos a nuestra izquierda y realizar la llamada "Ruta de las Cascadas" de aproximadamente 5 kilómetros, con un desnivel positivo de unos 285 metros. Se trata de una bonita ruta circular que nos adentra en la parte boscosa de la Dehesa de Candelario, un espacio natural de gran valor donde el agua y el bosque son los grandes protagonistas.

Este tramo, si hay agua, es un recorrido ideal para disfrutar de él, especialmente en épocas húmedas, cuando los arroyos bajan con fuerza y las cascadas lucen en todo su esplendor.

A medida que avanzamos, el recorrido va enlazando distintos senderos que discurren junto a pequeños arroyos de montaña, cruzándolos en varios puntos. Es en estos tramos donde comienzan a aparecer las primeras cascadas, pequeñas pero muy vistosas, y que se suceden a lo largo del recorrido formando rincones muy fotogénicos.

El trazado combina tramos cómodos con otros algo más irregulares, donde la humedad del terreno y las raíces pueden obligarnos a extremar la precaución.

Uno de los grandes atractivos de la ruta es la variedad de saltos de agua que iremos encontrando, algunos escondidos entre la vegetación y otros más abiertos, creando pozas y pequeños rincones donde merece la pena detenerse. Todo ello en un ambiente fresco, sombrío y muy agradable para caminar.

Tras recorrer la zona más encajonada y húmeda del valle, el camino va abriéndose poco a poco, alternando bosque y claros hasta encarar el regreso por una amplia pista por la que se camina cómodamente hacia el aparcamiento, cerrando así esta completa ruta circular, para proseguir nuestro camino hasta el Pantano de Navanuño. Justo antes de llegar a la presa, tomaremos una bajada pedregosa hacía el siguiente paraje, el de Puentenueva, un pequeño y bonito rincón donde hay una poza y un puente. Continuaremos por un camino empedrado con lajas de piedra de la antigua calzada medieval que por aquí pasaba, y regresaremos por él a Candelario. Este camino discurre paralelo a la carretera que une La Garganta y Candelario, el punto final de la ruta.