* https://turismo.lasalina.es/es/destinos/micoturismo-senderismo/sendero-micologico-entre-villasrubias-penaparda
Sendero micológico entre Villasrubias-Peñaparda
La cuarta propuesta de la red senderos micológicos de la provincia de Salamanca se desarrolla en uno de los territorios más reconocidos por su abundante y gran variedad de hongos. En plena comarca de El Rebollar, un itinerario micológico de 14,5 km. une las localidades de Villasrubias y Peñaparda. El sendero tiene un recorrido circular y puede iniciarse en cualquiera de los dos municipios, cuenta con un desnivel de 245 metros, un grado de dificultad de tipo medio y una duración aproximada de 4 h. y 10 minutos. Además, dispone de un itinerario corto de 2 km, en los alrededores de Villasrubias, diseñado especialmente para grupos escolares y accesible en silla de ruedas.
La mayor parte del sendero discurre por la dehesa más extensa de roble rebollo de Europa, refrescada por las aguas cristalinas de los ríos Frío y Perosín en cuyas orillas crecen pequeños bosques de ribera donde dominan los alisos.
El Rebollar no solo ofrece un paisaje singular y bastante desconocido, sino que conserva algunas tradiciones muy peculiares como el pandero cuadrado en Peñaparda o la existencia de un lenguaje específico en toda la comarca que se conoce como el habla de El Rebollar, un dialecto local del leonés.
La propuesta interpretativa del sendero está especialmente dedicada al lado sensorial del mundo de los hongos. Pero también, nos descubrirá los principales paisajes del entorno, los seres vivos que la habitan y las diferentes especies de hongos que podremos encontrar en el camino.
* https://turismo.lasalina.es/sites/default/files/2023-04/Sendero%20Micol%C3%B3gico%20Villasrubias-Pe%C3%B1aparda.pdf
Tiempo de Recolección de Setas
Es verdad, que el mejor periodo del año para recolectar setas en los acotados de la provincia de Salamanca, es durante la estación del otoño, sin embargo, podemos encontrar una gran variedad de especies a lo largo de todo el año, especialmente en los meses húmedos, con temperatura templada y sin grandes oscilaciones térmicas en las horas nocturnas como está sucediendo en esta primavera.
El Parque Micológico “Sierras de Francia , Béjar, Quilamas y El Rebollar” y el Acotado micológico “Ribera de Cañedo” son las áreas reguladas por la Junta de Castilla y León y Diputación Provincial para la recolección de hongos.
En la provincia salmantina tiene lugar una sorprendente encrucijada climática de elementos mediterráneos y atlánticos, donde la vegetación, claro reflejo del suelo y del clima, se distribuye en varias zonas fitoclimáticas. Se suceden así encinares, rebollares, quejijares, alcornocales, pinares, choperas, abedulares, bosques de ribera, prados, etc., dando lugar a otros tantos hábitats ideales para la reproducción de los hongos.
En las praderas, donde pace el ganado bovino y ovino, pueden encontrarse setas tan apreciadas como las "setas de cardo" (Pleurotuseryngii) y una variedad conocida como "seta de caña", más grande y algo más clara que su hermana; el omnipresente champiñón, con diversas especies (Agaricussp. pl.) comestibles, pero que esconde una tóxica y maloliente (A. xanthoderma) que puede dar algún problema gástrico. También hacen presencia en este hábitat el llamado "pan de pueblo" (Leucopaxillus lepistoides) y el "pedo de lobo gigante" (Langermania gigantea), las cuales cunden mucho a la hora de comerlas por su gran tamaño.
Si se visitan las comarcas meridionales de la sierra (Béjar, Francia y Gata) y pasea por sus bellísimos pueblos y espacios naturales con robledales de rebollo o melojo, castañares y pinares, se podrá disfrutar de la "amanita de los césares" (Amanita caesarea) con sus preciosos colores naranja y amarillo vivo; el "rebozuelo" o "chantarela" (Cantharellus cibarius), la cual es preparada en algunos restaurantes y bares de manera deliciosa; los buscadísimos "boletos" o, como los llaman en la sierra, "seta de roble" y "seta de castaño" (Boletus edulis y Boletus pinophilus), también presentes en pinares.
A los pies de las sierras en la penillanura salmantina, donde la encina, el alcornoque y el quejigo imponen su presencia, se pueden encontrar especies de una gran calidad gastronómica como el "parasol" (Macrolepiota procera) o "cogolmillo" -como prefieren denominarlo en el precioso pueblo de La Alberca.
Otras setas de interés gastronómico que se encuentran en estos ecosistemas son el "cabeza de negro" (Boletus aereus) y las "criadillas de tierra" (Terfeziasp. pl.); éstas viven enterradas en el suelo a semejanza de pequeñas patatas, y muchos salmantinos -tras lavarlas, pelarlas y cortarlas en rodajas- las degustan en tortilla o en un revuelto. Otra especie, apreciadísima por andaluces y extremeños, es el "gurumelo" (Amanita ponderosa), que sube por el oeste peninsular hasta Salamanca.
En los sotos fluviales o bosques galería, sobre chopos y otros árboles y al frescor del agua crece la "seta de chopo" (Agrocy beaegerita), que aparece en los tocones y grietas de troncos en racimos de numerosos ejemplares.
Esparcidos aquí y allá, por toda la provincia se pueden ver pinares de pino silvestre, resinero y piñonero, bajo cuyo dosel crece el archiconocido "níscalo" (Lactarius deliciosus), algo tieso, pero de gran sabor.






















































