Domingueros Viti

Domingueros Viti
Despacio, despacio...Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.

viernes, 30 de octubre de 2026

Sendero Micólogico Villasrubias/Peñaparda. Salamanca

* https://turismo.lasalina.es/es/destinos/micoturismo-senderismo/sendero-micologico-entre-villasrubias-penaparda

Sendero micológico entre Villasrubias-Peñaparda


La cuarta propuesta de la red senderos micológicos de la provincia de Salamanca se desarrolla en uno de los territorios más reconocidos por su abundante y gran variedad de hongos. En plena comarca de El Rebollar, un itinerario micológico de 14,5 km.  une las localidades de Villasrubias y Peñaparda. El sendero tiene un recorrido circular y puede iniciarse en cualquiera de los dos municipios, cuenta con un desnivel de 245 metros, un grado de dificultad de tipo medio y una duración aproximada de 4 h. y 10 minutos. Además, dispone de un itinerario corto de 2 km, en los alrededores de Villasrubias, diseñado especialmente para grupos escolares y accesible en silla de ruedas.

La mayor parte del sendero discurre por la dehesa más extensa de roble rebollo de Europa, refrescada por las aguas cristalinas de los ríos Frío y Perosín en cuyas orillas crecen pequeños bosques de ribera donde dominan los alisos.

El Rebollar no solo ofrece un paisaje singular y bastante desconocido, sino que conserva algunas tradiciones muy peculiares como el pandero cuadrado en Peñaparda o la existencia de un lenguaje específico en toda la comarca que se conoce como el habla de El Rebollar, un dialecto local del leonés.

La propuesta interpretativa del sendero está especialmente dedicada al lado sensorial del mundo de los hongos. Pero también, nos descubrirá los principales paisajes del entorno, los seres vivos que la habitan y las diferentes especies de hongos que podremos encontrar en el camino.

 * https://turismo.lasalina.es/sites/default/files/2023-04/Sendero%20Micol%C3%B3gico%20Villasrubias-Pe%C3%B1aparda.pdf

Tiempo de Recolección de Setas

Es verdad, que el mejor periodo del año para recolectar setas en los acotados de la provincia de Salamanca, es durante la estación del otoño, sin embargo, podemos encontrar una gran variedad de especies a lo largo de todo el año, especialmente en los meses húmedos, con temperatura templada y sin grandes oscilaciones térmicas en las horas nocturnas como está sucediendo en esta primavera.

El Parque Micológico “Sierras de Francia , Béjar, Quilamas y El Rebollar” y el Acotado micológico “Ribera de Cañedo” son las áreas reguladas por la Junta de Castilla y León y Diputación Provincial para la recolección de hongos.

En la provincia salmantina tiene lugar una sorprendente encrucijada climática de elementos mediterráneos y atlánticos, donde la vegetación, claro reflejo del suelo y del clima, se distribuye en varias zonas fitoclimáticas. Se suceden así encinares, rebollares, quejijares, alcornocales, pinares, choperas, abedulares, bosques de ribera, prados, etc., dando lugar a otros tantos hábitats ideales para la reproducción de los hongos.

En las praderas, donde pace el ganado bovino y ovino, pueden encontrarse setas tan apreciadas como las "setas de cardo" (Pleurotuseryngii) y una variedad conocida como "seta de caña", más grande y algo más clara que su hermana; el omnipresente champiñón, con diversas especies (Agaricussp. pl.) comestibles, pero que esconde una tóxica y maloliente (A. xanthoderma) que puede dar algún problema gástrico. También hacen presencia en este hábitat el llamado "pan de pueblo" (Leucopaxillus lepistoides) y el "pedo de lobo gigante" (Langermania gigantea), las cuales cunden mucho a la hora de comerlas por su gran tamaño.

Si se visitan las comarcas meridionales de la sierra (Béjar, Francia y Gata) y pasea por  sus  bellísimos  pueblos  y  espacios naturales con robledales de rebollo o melojo, castañares y pinares, se podrá disfrutar de la "amanita de los césares" (Amanita caesarea) con sus preciosos colores naranja y amarillo vivo; el "rebozuelo" o "chantarela" (Cantharellus cibarius), la cual es preparada en algunos restaurantes y bares de manera deliciosa; los buscadísimos "boletos" o, como los llaman en la sierra, "seta de roble" y "seta de castaño" (Boletus edulis y Boletus pinophilus), también presentes en pinares.

A los pies de las sierras en la penillanura salmantina, donde la encina, el alcornoque y el quejigo imponen su presencia, se pueden encontrar especies de una gran calidad gastronómica como el "parasol" (Macrolepiota procera) o "cogolmillo" -como prefieren denominarlo en el precioso pueblo de La Alberca.

Otras setas de interés gastronómico que se encuentran en estos ecosistemas son el "cabeza de negro" (Boletus aereus) y las "criadillas de tierra" (Terfeziasp. pl.); éstas viven enterradas en el suelo a semejanza de pequeñas patatas, y muchos salmantinos -tras lavarlas, pelarlas y cortarlas en rodajas- las degustan en tortilla o en un revuelto. Otra especie, apreciadísima por andaluces y extremeños, es el "gurumelo" (Amanita ponderosa), que sube por el oeste peninsular hasta Salamanca.

En los sotos fluviales o bosques galería, sobre chopos y otros árboles y al frescor del agua crece la "seta de chopo" (Agrocy beaegerita), que aparece en los tocones y grietas de troncos en racimos de numerosos ejemplares.

Esparcidos aquí y allá, por toda la provincia se pueden ver pinares de pino silvestre, resinero y piñonero, bajo cuyo dosel crece el archiconocido "níscalo" (Lactarius deliciosus), algo tieso, pero de gran sabor.

lunes, 19 de octubre de 2026

Ruta de Béjar a Candelario. Salamanca. España

 Ruta realizada con el grupo de Senderismo de La Facendera de Salamanca.

Unos guías magníficos y una gente estupenda.

https://www.lafacendera.es/

El autobús nos llevará hasta Béjar, donde pararemos para tomar el habitual café, en la entrada a la ciudad. El itinerario propuesto comienza en las cercanías de la Iglesia del Pilar, en el Monte de los Pinos.

El Parque de los Pinos, también conocido como Monte Mario, es un parque forestal situado en Béjar (Salamanca), creado en la década de 1960 por iniciativa del empresario textil y escritor bejarano Emilio Muñoz García, que fue concebido como un homenaje familiar, ya que Emilio Muñoz reforestó esta zona natural (antiguamente conocida como El Tomillar) con diversas especies de pinos y la bautizó como Monte Mario en honor a su hijo fallecido en la Guerra Civil.

En Monte Mario nos pondremos las botas, cogeremos las mochilas y comenzaremos la ruta.

La primera parte nos llevará a través del bosque de pinos y robles hasta el Paraje de La Canaleja, que bordearemos por un sendero estrecho y descenderemos hasta atravesar el Río del Barquillo a través de un puente; desde ahí y tras un breve ascenso, llegaremos a Candelario por el parque y el campo de fútbol.

Saldremos de Candelario por la carretera que va a la sierra y la dejamos para subir por una calleja hasta el camping de la localidad. Desde aquí tomaremos el camino señalizado como Camino de la Jarilla, que recorre en primer término el paraje conocido como La Mangá, repleto de castaños, muy vistosos en época otoñal. Justo cuando el camino comienza a descender nos veremos rodeados por abedules y aparecerá a nuestra izquierda el primer salto de agua de nuestra ruta: el pequeño, pero bello salto de agua del Regajo de las Lagunillas, conocido popularmente como Cascada de la Mangá.

Continuaremos caminando hacia una zona más árida y desprovista de vegetación: La Cruz de los Risquitos. Esta ladera es la antesala de La Jarilla, una gran vega siempre verde a los pies de El Calvitero, atravesada por un arroyo del mismo nombre, y donde concluimos esta parte del recorrido en un tramo de camino empedrado que terminará en la carretera que une Candelario con La Garganta.

Nos dirigiremos hacia nuestra siguiente parte del camino por un tramo corto de carretera que nos llevará hasta la Dehesa de Candelario cruzando el pequeño Puente de Avellanares.

Comenzaremos a subir la pista que lleva a Hoyacuevas, la zona alta del nacimiento del Río Cuerpo de Hombre, para desviarnos a nuestra izquierda y realizar la llamada "Ruta de las Cascadas" de aproximadamente 5 kilómetros, con un desnivel positivo de unos 285 metros. Se trata de una bonita ruta circular que nos adentra en la parte boscosa de la Dehesa de Candelario, un espacio natural de gran valor donde el agua y el bosque son los grandes protagonistas.

Este tramo, si hay agua, es un recorrido ideal para disfrutar de él, especialmente en épocas húmedas, cuando los arroyos bajan con fuerza y las cascadas lucen en todo su esplendor.

A medida que avanzamos, el recorrido va enlazando distintos senderos que discurren junto a pequeños arroyos de montaña, cruzándolos en varios puntos. Es en estos tramos donde comienzan a aparecer las primeras cascadas, pequeñas pero muy vistosas, y que se suceden a lo largo del recorrido formando rincones muy fotogénicos.

El trazado combina tramos cómodos con otros algo más irregulares, donde la humedad del terreno y las raíces pueden obligarnos a extremar la precaución.

Uno de los grandes atractivos de la ruta es la variedad de saltos de agua que iremos encontrando, algunos escondidos entre la vegetación y otros más abiertos, creando pozas y pequeños rincones donde merece la pena detenerse. Todo ello en un ambiente fresco, sombrío y muy agradable para caminar.

Tras recorrer la zona más encajonada y húmeda del valle, el camino va abriéndose poco a poco, alternando bosque y claros hasta encarar el regreso por una amplia pista por la que se camina cómodamente hacia el aparcamiento, cerrando así esta completa ruta circular, para proseguir nuestro camino hasta el Pantano de Navanuño. Justo antes de llegar a la presa, tomaremos una bajada pedregosa hacía el siguiente paraje, el de Puentenueva, un pequeño y bonito rincón donde hay una poza y un puente. Continuaremos por un camino empedrado con lajas de piedra de la antigua calzada medieval que por aquí pasaba, y regresaremos por él a Candelario. Este camino discurre paralelo a la carretera que une La Garganta y Candelario, el punto final de la ruta.