Domingueros Viti

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Despacio, despacio...Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.

jueves, 27 de mayo de 2021

Las Mestas. Extremadura

 * https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/caceres-las-mestas-mirador-de-cabezo-un-paseo-por-las-hurdes-siguiendo-los-pasos-de-alfonso-xiii-23748980





La comarca de Las Hurdes está situada al norte de la provincia de Cáceres, en el límite con Salamanca, formando la llamada “boina de Extremadura”. La Sierra de Gata y el Valle de Ambroz rodean el territorio y conforman su bello paisaje natural.

Las Hurdes están compuestas por cinco municipios o cabezas de concejo: Caminomorisco, Casares de las Hurdes, Ladrillar, Nuñomoral y Pinofranqueado. De cada uno de los concejos dependen una serie de pedanías o alquerías (unas 40 en total).

Unos 500 kilómetros cuadrados es la extensión de esta comarca de Las Hurdes, que reúne entre pueblos y alquerías una población de 8000 habitantes aproximadamente.

UN POCO DE HISTORIA:

La comarca de Las Hurdes fue habitada ya en época neolítica, más concretamente en la Edad del Bronce y del Hierro como atestiguan diversos utensilios encontrados en cuevas y abrigos de estas amplias serranías, donde no faltan interesantes ejemplos de pinturas rupestres y variedad de petroglifos (grabados realizados en rocas.

Durante la Edad Media la ocupación árabe de la Península Ibérica traería a la comarca de Las Hurdes el asentamiento de contingentes musulmanes que durante siglos dejaron su huella en la agricultura y tradiciones hurdanas.

En el siglo XIII Alfonso X el Sabio donaría estas tierras a su hijo Don Fernando de la Cerda, pasando a la muerte de éste al Infante Don Pedro de Castilla. De esta forma el control de la dehesa de “Las Jurdes” fue a parar a la villa salmantina de La Alberca, a la que perteneció durante cinco siglos hasta que en 1833 con una nueva división administrativa a España pasó a formar parte definitivamente de Extremadura.

El siglo XX supuso para Las Hurdes pasar del olvido secular en el que se encontraban estas tierras, entre los hechos acaecidos y que forman parte de la historia hurdana, se encuentran las visitas reales de Alfonso XIII y Juan Carlos I, que ayudaron a impulsar la recuperación de la comarca.

LA RUTA:

Es sin duda en las alquerías de la comarca donde más bellezas naturales encontraremos: paisajes y lugares de hermosura incomparable. Estas pedanías son las que conservan la historia hurdana, que se refleja en su arquitectura y en su paisaje

Comenzamos en la alquería de Las Mestas que depende del ayuntamiento de Ladrillar, y está situado al norte de la comarca, a menos de 10 km de Las Batuecas. Es sin duda una de las alquerías de mayor belleza.

Es en la propia carretera donde se encuentran unas cabañas donde se inicia la senda “ruta de Alfonso XIII” la cual tomamos. Ascendemos por cortafuegos y seguimos el camino por pista perfectamente señalizado que nos lleva hasta la alquería de Cabezo de apenas 80 habitantes. Es un pueblo representativo de Las Hurdes al cual a sus vecinos se les llama cariñosamente "Tabarros", que significa "Tábano" por la abundancia de tábanos en épocas pasadas en la zona. Cabezo está situado en un enclave único y disfrutar de sus vistas y su naturaleza será una experiencia muy agradable.

Desde Cabezo continuamos la senda de Alfonso XIII, ahora ascendiendo, y llegamos al mirador del Cabezo desde donde se disfrutan de unas estupendas panorámicas de la comarca.

Retrocedemos sobre nuestros pasos y al llegar al cabezo nos adentramos en la pequeña alquería para disfrutar de la gentileza y atención de los vecinos en la pequeña casa que a su vez hace de hogar del pensionista y de bar. Tras reponer fuerzas regresamos por la misma pista hacia el nuestro punto de origen.


miércoles, 26 de mayo de 2021

Vila Nova de Milfontes. Portugal

 * https://algarve-south-portugal.com/es/vila-nova-de-milfontes-cosas-que-ver-hacer-es.html

* https://viveportugalweb.com/destinos/vila-nova-de-milfontes/



Magníficas playas, un coqueto pueblo de casas encaladas y una gastronomía marinera de bandera. Los tres ingredientes que el visitante busca en la costa de Portugal aparecen de una tacada en Vila Nova de Milfontes. Esta apacible localidad del Sudoeste Alentejano es un hervidero en verano, pero puede ser visitada en cualquier momento del año para relajarse con la brisa del Atlántico. Te contamos todo lo que ver en Vila Nova de Milfontes para disfrutar al máximo de una de las joyas costeras del Alentejo

El estuario que forma el río Mira cuando entrega sus aguas a las del Atlántico brinda una de las imágenes más bellas del Parque Natural do Sudeste Alentejano e Costa Vicentina. Un regalo de la naturaleza que ver en Vila Nova de Milfontes y que además deja una serie de apacibles playas que se convierten en un hervidero durante los meses de verano. Cuentan que el general cartaginés Aníbal se refugió en este lugar. Estamos seguros de que si en una segunda vida regresara a Vila Nova de Milfontes se enamoraría profundamente de sus casas encaladas  y calles empedradas por las que da gusto pasear en cualquier época del año. Porque no estamos hablando de un destino únicamente estival. Nosotros vistamos Vila Nova de Milfontes en diciembre, dentro de una ruta por la costa alentejana. Con una temperatura sumamente agradable gozamos de un pueblo apacible y tranquilo donde relajarte sintiendo la suave brisa atlántica.

Popularmente se la conoce como la ‘princesa del Alentejo’ (con permiso de Vila Viçosa eso sí) y existen razones para ellos. Su cuidadísimo y colorido casco urbano donde el blanco de las fachadas combina a la perfección con los azules, grises y amarillos  de los dinteles de puertas y ventanas. A esto se le suma un entorno natural donde la desembocadura del río Mira en el Atlántico deja sosegadas y fotogénicas playas. No te pierdas este recorrido por todo lo que ver en Vila Nova de Milfontes.

Forte de São Clemente

La ubicación estratégica de Vila Nova de Milfontes en la desembocadura del río Mira fue, a lo largo de los siglos, su principal fortaleza pero, al mismo tiempo, una fuente de peligros. Fenicios, griegos, los cartagineses al mando de Aníbal y los romanos pasaron por allí, pero también lo hicieron otros visitantes aún menos amistosos como los corsarios, que arrasaron la villa en 1590. En vista de esa fragilidad a la hora de recibir ataques enemigos, el rey Felipe III de España y II de Portugal ordenó la construcción del Forte de São Clemente para así controlar día y noche cualquier llegada al puerto. Se le conoce popularmente como el castillo de Vila Nova de Milfontes y sus poderosos y toscos muros, visibles desde las playas de la localidad, presentan una bucólica imagen gracias a la hiedra que trepa por ellos.

Senderismo por la Rota Vicentina

Uno de los grandes atractivos del Alentejo para los amantes del senderismo es la conocida como Rota Vicentina. Tiene dos vertientes, una interior (Caminho Histórico) y otra que va pegada a la costa (Trilho dos Pecadores). Está ultima tiene en Vila Nova de Milfontes el punto de destino y origen de dos de sus etapas. Concretamente de la segunda que parte de Porto Covo (20 kilómetros) y de la tercera, que sale de Milfontes y llega a Almograve (15,5 kilómetros). Un paseo muy agradable entre dunas y acantilados, sin perder de vista en ningún momento la inmensidad del Atlántico.


Praia da Franquia

Es este caso estamos ante una playa totalmente fluvial, ya que aprovecha los últimos coletazos del río Mira antes de verter sus aguas en el Atlántico. Es la más accesible desde la localidad y también donde se ubica el pequeño puerto pesquero. Su extenso arenal se llena de bañistas en verano, especialmente de familias que buscan unas aguas tranquilas y seguras para los más pequeños. También se pueden alquilar piraguas para realizar pequeñas travesías en kayak en Vila Nova de Milfontes y realizar otros deportes náuticos como el windsurf y el ‘paddle surf’.



lunes, 17 de mayo de 2021

San Felices de los Gallegos. Puente de los Franceses. Mirador Puerto Seguro. Mirador Mesa del Conde

 * https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/de-san-felices-de-los-gallegos-a-puerto-seguro-33644106

Ruta de ida y vuelta entre San Felices y Puerto Seguro pasando por el puente de los Franceses, una infraestructura que ha sufrido numerosos avatares a lo largo del tiempo. Reconstruido en 1646 tras la guerra con Portugal, fue lugar de enfrentamiento durante la Guerra de la Independencia, por el paso de las tropas francesas, y tuvo que ser reconstruido tras una crecida del Águeda.

La ruta sale de San Felices, cerca de la Ermita Nueva, y por un bonito y cómodo camino entre olivos y almendros, se llega a un bajada en zigzag hasta el puente. Bonitas vistas del arribe, el puente y

del río nos acompañan junto a una colonia de buitres que nos observa. Allí comienza la subida hasta las localidad de Puerto Seguro, en cuyo término está el puente y la cercana pequeña central hidroeléctrica, tenida por la más antigua de la provincia de Salamanca. Una vez arriba, haremos una visita al pequeño núcleo, en el que destacan la iglesia parroquial y el Ayuntamiento, el viejo pósito y cárcel levantados a finales del siglo XVIII. Antes de iniciar la bajada pasamos al lado dela ermita del Humilladero, en la que se da culto a un Ecce Homo.

La vuelta se hace por el mismo camino bajando al puente, del que nos desviamos para acercarnos al impresionante mirador de la Mesa del Conde, con muy buenas vistas al Águeda y al arroyo de Fuente Herrada, uno de los cauces de los que se alimenta, también notablemente encajonado. Desde allí volvemos directamente al pueblo rodeados de un paisaje primero de bancales, antes cultivados, en el que aparecen robles y pinos, para ya cerca de la población entrar en un ambiente adehesado.

Finalizamos visitando la villa, con notables edificios entre los que merecen destacarse el castillo, la iglesia parroquial, un convento y la alhondiga.

* https://mifamiliaviajera.com/san-felices-de-los-gallegos-con-ninos-en-las-arribes-del-agueda/

* Nosotros, llegamos hasta el Mirador natural de Puerto Seguro, antes de llegar al pueblo, donde comimos y reposamos, con unas vistas magníficas. Luego, al regresar y llegar arriba al primer cruce, donde hay 2 indicadores de rutas de BTT, continuamos a nuestra izquierda hacia el Mirador de la Mesa del Conde y de allí, por la ruta de BTT hacia San Felices. Callejeamos un poco por la judería y el Castillo. Un total de 20 kms

Muy interesante hacer una visita al Castillo, museo de la Cantería, Lagar del Mudo, ir a comprar unos dulces a las monjas y tomarnos algo en el bar.

Mirador Mesa del Conde. Al fondo, vemos los meandros del Arroyo de Rodávila antes de desembocar en el Río Águeda. Es el paisaje típico de los Arribes con profundos cañones y laderas cubiertas de bancales o terrazas.


Chiviteros

Puente de los Franceses



Río Agueda encajonado, con las buitreras al fondo.







Vistas desde el Mirador Natural de Puerto Seguro










Vistas desde el Mirador de la mesa del Conde

Subida hacia Puerto Seguro

Vistas de la Central electrica y el Puente de los Franceses

Mirador de la Mesa del Conde, abajo






De Camino hacia el Mirador de la Mesa del Conde



viernes, 7 de mayo de 2021

Castonuño. Valladolid. Ruta de los almendros. Meandro río Duero

 * https://siempredepaso.es/la-senda-de-los-almendros-un-paseo-a-pie-por-las-riberas-de-castronuno-valladolid

Si no fuera porque el Duero es mucho río para que le acongoje un castillo cualquiera, parecería que cuando llega al enclave donde se recorta la silueta de la localidad vallisoletana de Castronuño, recula. Claro que ese giro de noventa grados, trazado como con cartabón a los pies del cerro de La Muela, también puede verse como un gracioso corte de mangas. Y aunque está claro que el derrotero de los ríos no se explica con metáforas de cuento, a la vista de la historia de esta localidad, estas dos suposiciones podrían encajarse perfectamente.

Como también es único en la provincia el espacio natural protegido que lleva por nombre Riberas de Castronuño-Vega del Duero. Según los expertos, la importancia de este enclave natural, que tiene al río como eje vertebrador, deriva de la biodiversidad que encuentra cobijo en la franja vegetal que orla ambas orillas del Duero. Y como todo tiene su historia, resulta que esta variedad vegetal y animal que ha hecho de esta marcada curva fluvial su casa es consecuencia, a su vez, de la construcción del embalse de San José, inaugurado en 1945. A pesar de sus pequeñas dimensiones, 6 hm3 de agua y una lámina superficial de 250 hectáreas, la consecuente regulación del caudal en este punto del río ha propiciado el desarrollo de extensos carrizales y choperas en ambas márgenes. Y es precisamente entre esos carrizales y choperas en los que una valiosa variedad de animales encuentran oportuno refugio.


La Senda de los Almendros
Esta de ahora es buena para dar un garbeo por la llamada Senda de los Almendros, breve y señalizada en el entorno de la localidad y muy apropiada para conocer de primera mano algunos de los rasgos distintivos de la reserva. Como el comienzo hay que buscarlo en la misma Casa de la Reserva, lo primero a disfrutar serán las vistas que desde lo alto de este cerro de La Muela se tienen del embalse, del codo que dibuja el río, del impresionante encinar que se atisba por la orilla de enfrente y del extenso bosque de galería que arropa el discurrir del río a su paso por Castronuño.

La senda, que comparte casi la mitad de su recorrido con la señalización del GR.14, enseguida empieza el descenso hacia la orilla izquierda del río mientras ofrece una nueva oportunidad de asomarse al paisaje en un mirador que apunta hacia la presa del embalse. Después, pero antes de llegar a la orilla, pasa junto a los primeros almendros del paseo. Ya abajo, el sendero se sumerge de golpe en un denso túnel forestal que da idea de la variedad y riqueza vegetal que se apiña en unos pocos metros de orilla (zarzas, sauces, higueras, olmos, álamos, alisos…), con su consiguiente jolgorio ornítico. Es el sendero que, entre añosos álamos, alcanza el lugar en el que los lugareños, convertidos en pescadores por pura adaptación al medio y por demostrar que este recodo del Duero es pródigo en vida dentro y fuera y del agua, atracaban sus barcas al acabar la faena. Hoy sigue conservando un cierto aire de muelle lacustre gracias a las pasarelas de madera que facilitan el acceso hasta la caseta de observación ornitológica, justo en la desembocadura del arroyo del Puente.

Tras el observatorio, el sendero corre a encajornarse entre la carretera CL-602 y el río hasta topar con la desembocadura del arroyo Mucientes. Aquí toca despedirse del GR.14 y cruzar la carretera para alejarse de la orilla mientras se remonta el curso enmarañado de este arroyo. Sin cruzarlo en ningún momento, una señal de madera indica el momento de abandonar la vaguada para remontar la pendiente arenosa que queda a la izquierda. Como si se viajara de un planeta a otro, arriba ya despunta el pinar y el aire huele a tomillo. Una pequeña meseta sirve otra vez de asomadero.
En el límite del pinar volvemos a ver almendros, aunque que hay recorrer tan solo unos metros más por el camino que se dirige hacia el pueblo para pasar junto a los más longevos, tal vez hasta centenarios. Algo más abajo el camino conecta con una pista que, tomada hacia la izquierda, desemboca de nuevo en la carretera. Si se cruza, se llega al observatorio desde donde ya es obvia la subida a La Muela por el mismo camino que recorrían los pescadores del río y sus burros tras acabar la faena.

LA SENDA DE LOS ALMENDROS. Recorrido circular con principio y fin en la Casa de la Reserva. Tiene una longitud de unos 4 km que pueden hacerse en unas dos horas. Escasa dificultad y un par de repechos cortos pero algo fuertes. Comparte señalización con el GR.14 hasta alcanzar el arroyo Mucientes. Después la señalización es bastante deficiente aunque se intuye bastante bien el camino a seguir. FOLLETO DEL RECORRIDO EN PDF.

INFORMACIÓN. Casa de la Reserva, tel. 983 86 62 15.

* https://www.terranostrum.es/senderismo/valladolid/montes-torozos/castronuno/1

* https://www.terranostrum.es/senderismo/valladolid/montes-torozos/castronuno/senda-de-los-pescadores-castronuno

* Realizamos 2 de las rutas: La Senda de los Almendros y la Senda de los Pescadores

* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/reserva-natural-de-las-riberas-de-castronuno-vega-del-duero-valladolid-53964099

Ruta circular que comienza en el mirador de La Muela.

El primer tramo forma parte de la Senda de los Almendros y está muy bien señalizado, con miradores de aves a lo largo de ella. Una vez que se llega a la carretera, se sigue caminando paralelos a ella (dejándola a nuestra izquierda), hasta llegar a la Presa de San José. Continuamos caminando por la carretera de la presa mientras nos deleitamos con la observación de algunas aves. Una vez que cruzamos la presa, giramos por el camino de la derecha, siguiendo el margen del río Duero. Tras caminar unos metros, nos encontramos con la zona deportivo-social de pesca, la cual transitamos hasta llegar al merendero (hay tres mesas con bancos). Desde allí, caminamos a lo largo de la vía de tren (mucha precaución por si viene algún tren puesto que las vías sí que funcionan aunque el edificio esté abandonado) hasta la antigua estación de ferrocarril e iniciamos el retorno a Castronuño por la otra orilla del río, la cual no tiene nada de sombra, a diferencia del primer tramo.

* https://medioambiente.jcyl.es/web/es/medio-natural/riberas-castronunovega-duero-valladolid.html

Las Riberas de Castronuño aparecen como un espacio natural situado al centrooeste de la provincia de Valladolid y cuyo territorio engloba el tramo del río Duero comprendido entre las localidades de Tordesillas y Castronuño. En esta última localidad se encuentra, además, el embalse de San José. Las riberas de Castronuño constituyen un emblemático ecosistema palustre que destaca por su importancia para la nidificación y como zona de invernada de muchas y variadas aves acuáticas.

Un interesante bosque de ribera, formado principalmente por chopo negro, sauce, álamo blanco, fresno y majuelo, acompaña al río en su sinuoso discurrir por la llanura sedimentarla.

Además de embellecer el paisaje, esta formación rupícola sirve de refugio y protección a una gran cantidad de aves, entre las que destacan las importantes colonias de garza real, martinete y garceta común.

En Castronuño también tienen sus refugios invernales una gran cantidad de ánades reales, patos cucharas, porrones comunes, porrones moñudos y cormoranes. Aguas arriba de Castronuño se localiza la interesante localidad de Tordesillas. Villa repleta de conventos, iglesias, palacios y hospitales, entre sus muros se firmaron un importante tratado por el que castellanos y portugueses se repartieron el dominio del mundo de finales del siglo XV.

Un días precioso, con lluvia fína, permitiéndonos disfrutar de colores y olores increíbles, además de un remanso de paz precioso. Y lo más destacable fueron la diversidad de cantos de aves, en un lugar ideal para pasear en primavera, por la variedad vegetal: almendros, pinos, encinas, espino albar, higueras, saucos, alamos, chopos, carrizal, fresnos...

 Tuvimos la suerte de encontrarnos a Valentín, más bien, nos encontró él, para recitarnos una preciosa poesía sobre el paisajes y Castronuño. Senda de los Almendros y Senda de los Pescadores. En lo alto del pueblo, se encuentra la Casa del Parque, la preciosa Iglesia y unas vistas del Meandro del Duero.

Una pastelería, confitería, que en breve, abrirá en un lugar privilegiado su nuevo local, con cafetería.