Domingueros Viti

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Despacio, despacio...Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.

viernes, 7 de mayo de 2021

Castonuño. Valladolid. Ruta de los almendros. Meandro río Duero

 * https://siempredepaso.es/la-senda-de-los-almendros-un-paseo-a-pie-por-las-riberas-de-castronuno-valladolid

Si no fuera porque el Duero es mucho río para que le acongoje un castillo cualquiera, parecería que cuando llega al enclave donde se recorta la silueta de la localidad vallisoletana de Castronuño, recula. Claro que ese giro de noventa grados, trazado como con cartabón a los pies del cerro de La Muela, también puede verse como un gracioso corte de mangas. Y aunque está claro que el derrotero de los ríos no se explica con metáforas de cuento, a la vista de la historia de esta localidad, estas dos suposiciones podrían encajarse perfectamente.

Como también es único en la provincia el espacio natural protegido que lleva por nombre Riberas de Castronuño-Vega del Duero. Según los expertos, la importancia de este enclave natural, que tiene al río como eje vertebrador, deriva de la biodiversidad que encuentra cobijo en la franja vegetal que orla ambas orillas del Duero. Y como todo tiene su historia, resulta que esta variedad vegetal y animal que ha hecho de esta marcada curva fluvial su casa es consecuencia, a su vez, de la construcción del embalse de San José, inaugurado en 1945. A pesar de sus pequeñas dimensiones, 6 hm3 de agua y una lámina superficial de 250 hectáreas, la consecuente regulación del caudal en este punto del río ha propiciado el desarrollo de extensos carrizales y choperas en ambas márgenes. Y es precisamente entre esos carrizales y choperas en los que una valiosa variedad de animales encuentran oportuno refugio.


La Senda de los Almendros
Esta de ahora es buena para dar un garbeo por la llamada Senda de los Almendros, breve y señalizada en el entorno de la localidad y muy apropiada para conocer de primera mano algunos de los rasgos distintivos de la reserva. Como el comienzo hay que buscarlo en la misma Casa de la Reserva, lo primero a disfrutar serán las vistas que desde lo alto de este cerro de La Muela se tienen del embalse, del codo que dibuja el río, del impresionante encinar que se atisba por la orilla de enfrente y del extenso bosque de galería que arropa el discurrir del río a su paso por Castronuño.

La senda, que comparte casi la mitad de su recorrido con la señalización del GR.14, enseguida empieza el descenso hacia la orilla izquierda del río mientras ofrece una nueva oportunidad de asomarse al paisaje en un mirador que apunta hacia la presa del embalse. Después, pero antes de llegar a la orilla, pasa junto a los primeros almendros del paseo. Ya abajo, el sendero se sumerge de golpe en un denso túnel forestal que da idea de la variedad y riqueza vegetal que se apiña en unos pocos metros de orilla (zarzas, sauces, higueras, olmos, álamos, alisos…), con su consiguiente jolgorio ornítico. Es el sendero que, entre añosos álamos, alcanza el lugar en el que los lugareños, convertidos en pescadores por pura adaptación al medio y por demostrar que este recodo del Duero es pródigo en vida dentro y fuera y del agua, atracaban sus barcas al acabar la faena. Hoy sigue conservando un cierto aire de muelle lacustre gracias a las pasarelas de madera que facilitan el acceso hasta la caseta de observación ornitológica, justo en la desembocadura del arroyo del Puente.

Tras el observatorio, el sendero corre a encajornarse entre la carretera CL-602 y el río hasta topar con la desembocadura del arroyo Mucientes. Aquí toca despedirse del GR.14 y cruzar la carretera para alejarse de la orilla mientras se remonta el curso enmarañado de este arroyo. Sin cruzarlo en ningún momento, una señal de madera indica el momento de abandonar la vaguada para remontar la pendiente arenosa que queda a la izquierda. Como si se viajara de un planeta a otro, arriba ya despunta el pinar y el aire huele a tomillo. Una pequeña meseta sirve otra vez de asomadero.
En el límite del pinar volvemos a ver almendros, aunque que hay recorrer tan solo unos metros más por el camino que se dirige hacia el pueblo para pasar junto a los más longevos, tal vez hasta centenarios. Algo más abajo el camino conecta con una pista que, tomada hacia la izquierda, desemboca de nuevo en la carretera. Si se cruza, se llega al observatorio desde donde ya es obvia la subida a La Muela por el mismo camino que recorrían los pescadores del río y sus burros tras acabar la faena.

LA SENDA DE LOS ALMENDROS. Recorrido circular con principio y fin en la Casa de la Reserva. Tiene una longitud de unos 4 km que pueden hacerse en unas dos horas. Escasa dificultad y un par de repechos cortos pero algo fuertes. Comparte señalización con el GR.14 hasta alcanzar el arroyo Mucientes. Después la señalización es bastante deficiente aunque se intuye bastante bien el camino a seguir. FOLLETO DEL RECORRIDO EN PDF.

INFORMACIÓN. Casa de la Reserva, tel. 983 86 62 15.

* https://www.terranostrum.es/senderismo/valladolid/montes-torozos/castronuno/1

* https://www.terranostrum.es/senderismo/valladolid/montes-torozos/castronuno/senda-de-los-pescadores-castronuno

* Realizamos 2 de las rutas: La Senda de los Almendros y la Senda de los Pescadores

* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/reserva-natural-de-las-riberas-de-castronuno-vega-del-duero-valladolid-53964099

Ruta circular que comienza en el mirador de La Muela.

El primer tramo forma parte de la Senda de los Almendros y está muy bien señalizado, con miradores de aves a lo largo de ella. Una vez que se llega a la carretera, se sigue caminando paralelos a ella (dejándola a nuestra izquierda), hasta llegar a la Presa de San José. Continuamos caminando por la carretera de la presa mientras nos deleitamos con la observación de algunas aves. Una vez que cruzamos la presa, giramos por el camino de la derecha, siguiendo el margen del río Duero. Tras caminar unos metros, nos encontramos con la zona deportivo-social de pesca, la cual transitamos hasta llegar al merendero (hay tres mesas con bancos). Desde allí, caminamos a lo largo de la vía de tren (mucha precaución por si viene algún tren puesto que las vías sí que funcionan aunque el edificio esté abandonado) hasta la antigua estación de ferrocarril e iniciamos el retorno a Castronuño por la otra orilla del río, la cual no tiene nada de sombra, a diferencia del primer tramo.

* https://medioambiente.jcyl.es/web/es/medio-natural/riberas-castronunovega-duero-valladolid.html

Las Riberas de Castronuño aparecen como un espacio natural situado al centrooeste de la provincia de Valladolid y cuyo territorio engloba el tramo del río Duero comprendido entre las localidades de Tordesillas y Castronuño. En esta última localidad se encuentra, además, el embalse de San José. Las riberas de Castronuño constituyen un emblemático ecosistema palustre que destaca por su importancia para la nidificación y como zona de invernada de muchas y variadas aves acuáticas.

Un interesante bosque de ribera, formado principalmente por chopo negro, sauce, álamo blanco, fresno y majuelo, acompaña al río en su sinuoso discurrir por la llanura sedimentarla.

Además de embellecer el paisaje, esta formación rupícola sirve de refugio y protección a una gran cantidad de aves, entre las que destacan las importantes colonias de garza real, martinete y garceta común.

En Castronuño también tienen sus refugios invernales una gran cantidad de ánades reales, patos cucharas, porrones comunes, porrones moñudos y cormoranes. Aguas arriba de Castronuño se localiza la interesante localidad de Tordesillas. Villa repleta de conventos, iglesias, palacios y hospitales, entre sus muros se firmaron un importante tratado por el que castellanos y portugueses se repartieron el dominio del mundo de finales del siglo XV.

Un días precioso, con lluvia fína, permitiéndonos disfrutar de colores y olores increíbles, además de un remanso de paz precioso. Y lo más destacable fueron la diversidad de cantos de aves, en un lugar ideal para pasear en primavera, por la variedad vegetal: almendros, pinos, encinas, espino albar, higueras, saucos, alamos, chopos, carrizal, fresnos...

 Tuvimos la suerte de encontrarnos a Valentín, más bien, nos encontró él, para recitarnos una preciosa poesía sobre el paisajes y Castronuño. Senda de los Almendros y Senda de los Pescadores. En lo alto del pueblo, se encuentra la Casa del Parque, la preciosa Iglesia y unas vistas del Meandro del Duero.

Una pastelería, confitería, que en breve, abrirá en un lugar privilegiado su nuevo local, con cafetería.



















martes, 20 de abril de 2021

Puerto Seguro. Arribes del Águeda. Salamanca

*  https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/puerto-seguro-ruta-por-las-arribes-del-agueda-29889922?fbclid=IwAR1kfFibVGI7c5LriQCposlLQbFqKce5xpARWRD7XuoRCGowaVIcirysnVY

Puerto Seguro - Fuente del Revolcadero - La Canal - Mina La Galache - Puerto Seguro.

La ladera de Las Arribes es una antigua zona de cultivo de olivos en bancales creados sobre el año 1.600 aprox. Después de dos incendios y la dificultad de trabajar esta ladera se ha ido creando con el paso de los años un entorno de bosque mediterráneo con una gran variedad de flora y fauna.

Podemos contemplar el vuelo de buitres leonados y con un poco de suerte, águila perdicera, halcones, cernícalos, garza real, búho real, cigüeña negra...

En el curso del río hay continuas pesqueras, antiguos molinos de cereales donde podremos ver a la simpática nutria, el martín pescador...

La ruta transcurre dentro de la Reserva Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica y el Parque Natural Arribes del Duero. Este espacio está catalogado como Zona Uso Limitado (ZUL), Zona Especial de Conservación (ZEC) y Red Natura 2000.

Esperamos que disfrutéis del paisaje y la naturaleza. Recordamos respetar este entorno natural.

Si tenéis alguna duda sobre el sendero podéis:
-- Escribe un correo de la Asociación: conociendo lasarribes@gmail.com
-- Visitar la página: https://conociendolasarribes.wixsite.com/conociendolasarribes

En la localidad de Puerto Seguro hay varios museos, cuyas visitas tanto del museo Etnológico como del Lagar de Aceite son gratuitas. Para concertar cita, podéis escribirnos al correo electrónico o llamando al tlf. 650 20 96 07.

* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/puerto-seguro-mina-de-la-galache-la-canal-puerto-seguro-23447858

Una vez finalizados los trabajos de desbroce y señalización mediante trabajos de voluntariado y una cuadrilla dependiente del Parque Natural Arribes del Duero , queda abierto un nuevo tramo de senderismo en las Arribes del Agueda, Puerto Seguro: La Galache - Mina de La Galache.

El sendero o calleja del La Canal transcurre entre antiguos bancales realizados con mucho esfuerzo por parte de nuestros antepasados, hace más de 400 años para la explotación de olivos (al parecer las aceitunas de la zona tenían un alto rendimiento para aceite). Hace ya unos años quedó abandonado ese terreno debido a lo dificultoso de su aprovechamiento y la vegetación de ribera ocupó ese espacio. Después de dos incendios la mayor parte de los olivos fueron pasto de las llamas, aunque algunos nuevos brotes luchan como pueden contra las otras especies arbóreas.

Dada su situación en zona de umbría y a la riqueza del terreno, el sendero nos permite descubrir la existencia de un ecosistema natural de singular belleza, con una amplia diversidad biológica y paisajística de esa zona de ribera.

A parte de olivos (centenarios cerca del río), encontraremos una amplia variedad de vegetación arbórea y matorral como madroños, bardas, carrascos, espinos, jumbrios o enebros... Contemplaremos el vuelo de buitres leonados y si hay suerte alguna pareja de águilas, la garza real, el martín pescador… También podemos ver especies de mamíferos como el jabalí, zorro, algún corzo, tejón… y la simpática nutria. El curso del río transcurre entre continuas pesqueras y molinos ya en ruinas.

La galería de la mina de La Galache tiene una longitud de 80 m. Los primeros 10 m. hay que recorrerlos en cuclillas debido a los sedimentos del regato, el resto ya se puede realizar a pié.

Hay que tener en cuenta que en épocas de lluvias el recorrido es más complicado porque podemos encontrarla con abundante agua procedente del regato.

Al lado de la mina podemos visitar la antigua choza/almacén ya medio derruida.

Animaros a descubrir este nuevo sendero y recordaros respetar este entorno natural.




* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/puerto-seguro-ruta-por-las-arribes-del-agueda-29889922

Puerto Seguro - Fuente del Revolcadero - La Canal - Mina La Galache - Puerto Seguro.

La ladera de Las Arribes es una antigua zona de cultivo de olivos en bancales creados sobre el año 1.600 aprox. Después de dos incendios y la dificultad de trabajar esta ladera se ha ido creando con el paso de los años un entorno de bosque mediterráneo con una gran variedad de flora y fauna.
Podemos contemplar el vuelo de buitres leonados y con un poco de suerte, águila perdicera, halcones, cernícalos, garza real, búho real, cigüeña negra...
En el curso del río hay continuas pesqueras, antiguos molinos de cereales donde podremos ver a la simpática nutria, el martín pescador...

La ruta transcurre dentro de la Reserva Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica y el  Parque Natural Arribes del Duero. Este espacio está catalogado como Zona Uso Limitado (ZUL), Zona Especial de Conservación (ZEC) y Red Natura 2000.

Esperamos que disfrutéis del paisaje y la naturaleza. Recordamos respetar este entorno natural.

Si tenéis alguna duda sobre el sendero podéis:
-- Escribirnos al correo de la Asociación: acfuentenueva@gmail.com
--  Visitar nuestro blog:  http://acfuentenueva.blogspot.com.es/

En la localidad de Puerto Seguro hay varios museos, cuyas visitas tanto del museo Etnológico como del Lagar de Aceite son gratuitas. Para concertar cita, podéis escribirnos al correo electrónico o llamando al tlf. 650 20 96 07.



martes, 23 de marzo de 2021

Herguijuela. Convento de Belén. Herguijuela

Nosotros hicimos la ruta al revés, comenzamos subiendo por la mañana hacia el Molino y el Haya, siguiendo las señales del camino hacia La Alberca y en el momento de abandonar la preciosa Calzada, continuamos por la pista recto. Siguiendo las indicaciones de la ruta en Wikiloc. Estaba el campo pletórico, las peonías o rosas de Jordania, los Gamones blancas o Varilla de San José y una infinidad de flores de tan diverso colorido, que nos acompañaron durante todo el trayecto, ofreciéndonos a los sentidos todo su esplendor, sus olores, tonalidades...jara diversas, brezos...

Comimos al lado del cortafuego grande que divide la ruta de arriba a abajo y de allí todo bajada.

El espléndido Valle de Belén


La Sierra del Castillo al fondo

La Herguijuela al fondo






Peonía o Rosa de Jordania

Entrada hacia el Valle de Bélen


Calzada empedrada, camino hacia La Alberca


Sierra de Béjar, aún con nieve


Molino singular

Circo que protege del Valle de Bélen

Descendiendo de la zona del Haya de la Herguijuela. Llena de Gamones en flor

 Saliendo de la zona del Convento de Bélen. Madroño muy antiguo

Al fondo la Sierra de Béjar nevada



Valle del Convento de Bélen


Bajando por un sendero cubierto de madroños, alcornoques...


El Olmo de la plaza de La Herguijuela

Al fondo el Portillo de la Bejarana

La Herguijuela al fondo




El Haya de la Herguijuela

* https://viajeconpablo.com/ruta-del-valle-de-belen/

Ruta del Valle de Belén en Herguijuela de la Sierra (Sierra de Francia. Salamanca). Dificultad: Fácil. Distancia: 13,8 kilómetros (circular). Duración: 4 horas y 15 minutos aproximadamente


Aquellos enclaves ocultos, recogidos, recónditos y casi inaccesibles que eligieron las más diversas órdenes monásticas para establecerse en la Sierra de Francia hace quinientos años, hoy no han perdido ni un ápice de ese carácter. Se podría pensar que, en todo este largo tiempo, el recogimiento y la soledad de esos pequeños paraísos estaría rota por culpa de la mano ‘colonizadora’ del hombre. Nada más lejos de la realidad. Esa es quizás la grandeza de la Sierra de Francia y de otros parajes naturales donde hoy es muy difícil llegar y antaño lo fue aun más. Algunos de esos monasterios sobreviven estoicos al huracán globalizador y tecnológico manteniéndose firmes en unas creencias y en una forma de vida totalmente respetables. Ocurre en el Santo Desierto de San José de Las Batuecas, de donde parte la fantástica ruta del Chorro. Otros complejos monásticos no aguantaron duros envites como las desamortizaciones o la marcha de los monjes de su comunidad. Es el caso del Convento Basilio del Santo Niño de Belén. Apenas un puñado de piedras sobrevive en uno de los parajes más fascinantes de la Sierra de Francia. Allá donde este especio natural salmantino va camino de darse la mano con Las Hurdes cacereñas, se encuentra una depresión repleta de atractivos. El Valle de Belén en Herguijuela de la Sierra no solo fue el refugio de la enigmática orden de los Basilios en un monasterio que casi cuelga de la ladera de la montaña. También es un ejemplo de manual de la resistencia de un entorno totalmente virgen y dominado por las especies autóctonas. Estamos ante la que pude ser la vertiente más pura del parque natural.
Partimos de Herguijuela de la Sierra, localidad que conserva la arquitectura serrana y desde la que salen otras rutas de senderismo como la que nos lleva a la Sierra del Castillo y la que llega a la provincia de Cáceres a través del hermoso paraje de Fuente Mundo. Podemos aparcar junto a la iglesia y tomar precisamente la ruta que lleva a Fuente Mundo y a la pedanía de Rebollosa y que está marcada con los colores blanco y verde. Los olivos serán los protagonistas de este primer tramo. Árboles que brindan una aceituna que nada tiene que envidiar a la que se obtiene en cualquier otro rincón de España. De hecho Herguijuela de la Sierra cuenta con una almazara reconocida en todo el país con una producción pequeña, pero de gran calidad. Su nombre, Soleae.
Descendemos entre matorrales, jaras y olivos hasta la estrecha carretera que une Herguijuela con su pedanía de Rebollosa. La cruzamos y tomamos la pista que sale justo delante que comienza a ascender entre pinos de repoblación. La subida será muy sostenida y cómoda, pero suficiente para comenzar a disfrutar de unas excelentes panorámicas de la cercana Sierra del Casillo y su Alto de la Mina o Cueva de la Mora. No confundir con la más popular y legendaria que se encuentra en la Sierra de la Quilama y de la que ya os hablamos en este post. También veremos al fondo del horizonte las cumbres de la Sierra de Béjar que, si hacemos la ruta en invierno o primavera, las veremos posiblemente cubiertas de nieve.

La pista hace un brusco giro a la izquierda para salvar el arroyo del Cabril, cruzaremos un puente y llegaremos al punto donde se ubica un panel con una somera información del Convento Basilio del Santo Niño de Belén. Colgando de él y grabado en un corcho, la indicación del llamado ‘camino de Belén’. A partir de este momento abandonamos la pista y la ruta gana en belleza al internarse en el corazón del Valle de Belén. Unos metros más adelante alcanzaremos uno de los puntos más atractivos del recorrido, al cruzar el puente de madera sobre un pequeño arroyo rodeado todo ello de un frondoso bosque de madroños. Hay que decir que en ningún otro lugar de la Sierra de Francia hemos estado rodeados con tanta cantidad de ejemplares de esta especie como en el Valle de Belén.

Después de cruzar el puente subimos por unas escaleras de madera y comenzamos a remontar hasta los restos del convento de Belén. Caminaremos por un sendero que por momentos parecerá un túnel rodeado de vegetación donde el sonido del agua de algún arroyo cercano pondrá la perfecta banda sonora. Apenas nos tendremos que desviar unos metros para contemplar las ‘cenizas’ de lo que fue el Convento Basilio del Santo Niño de Belén. No hay constancia de la fecha en la que se construyó, aunque se cree que pudo ser en torno al año 1434. En aquel momento también se descubrió la imagen de la Virgen de la Peña de Francia que dio lugar al santuario que hoy se puede visitar en uno de los ‘techos’ de la provincia de Salamanca.
Volvemos sobre nuestros pasos para iniciar el tramo más duro del recorrido. Una constante ascensión de casi dos kilómetros con los madroños como los absolutos protagonistas. Hicimos la ruta en enero y muchos de ellos ya lucían sus inconfundible y deliciosos frutos rojos. Durante esta ascensión veremos a nuestra derecha un desvío para el llamado “mirador de Pilatos” (todo muy bíblico en esta ruta), que rehusamos tomar para continuar hacia adelante.
Durante el camino será obligado detenerse para contemplar las vistas dominadas por la Sierra del Castillo, en primer término, y la de Béjar, al fondo. Veremos otro indicador grabado en un corcho con el nombre de Horralera, dirección que tendremos que seguir haciendo un giro a la derecha. Un poco más adelante, y en una zona más tupida por la vegetación, nos toparemos con la Fuente Priana, de la que apenas manaba un hilo de agua fresca y totalmente cristalina
Apenas unos metros después de la Fuente Priana un puente de madera que salva un pequeño arroyo nos indica que hemos llegado al punto más elevado de la ruta, a casi 1.000 metros de altitud. Eso sí, llevaremos solo 5,8 kilómetros de los 13,8 que tiene el trazado. No podremos resistir la tentación de volver a pararnos para gozar de las mejores panorámicas de la Sierra de Béjar. Perfecto telón de fondo de un paisaje inmensamente verde donde incluso se intuye al fondo del curso del río Alagón y sus característicos meandros que sirven de frontera natural entre Salamanca y Cáceres.

Comenzamos a descender por una pista donde los madroños han cedido el protagonismo a los pinos y al matorral bajo. El elegante vuelo de los buitres nos acompaña mientras bajamos sin prisa, pero sin pausa y sin ninguna opción a equivocarse. El final del descenso lo marcará un cortafuegos que atraviesa el camino y donde nosotros hicimos un alto en el camino para comer. Es el kilómetro 10,2 de esta ruta por el Valle de Belén.
Con las casas de Herguijuela mostrándose a lo lejos tímidas entre la vegetación, giraremos en un cruce a la izquierda y, tras pasar al lado de una fuente, comenzaremos a subir de nuevo entre un paisaje completamente diferente. En esta ocasión son los robles y los helechos combinándose en armonía con los domos graníticos y esbozando una estampa puramente otoñal.

La subida concluirá cuando dejemos la pista que estamos siguiendo para tomar un sendero que saldrá a nuestra derecha y señalizado con hitos con los colores amarillo y blanco. Se trata de uno de los recorridos más sublimes que se pueden hacer en la Sierra de Francia, especialmente en otoño: la ruta que une La Alberca con Herguijuela de la Sierra. 9 kilómetros lineales que son una auténtica gozada y que se hacen en parte en la preciosa ruta de La Torrita y la Portilla Bejarana.
Bajaremos de forma incesante rodeados de inmensos robles. Es invierno y han perdido sus hojas para que sirvan de mullida alfombra. En algunos momentos estas frondas tapan las piedras de la antigua calzada, algo que nos obliga a extremar la precaución para evitar resbalones.

Los robles ceden el papel principal a los pinos mientras seguimos bajando hasta encontrar el desvío que nos lleva hasta una de las ‘catedrales vivas’ de la Sierra de Francia. Se trata del haya de Herguijuela. Un ejemplar de más de 400 años que es una muestra del bosque autóctono de este rincón de la provincia de Salamanca. Además es el haya más meridional que se puede encontrar en la península ibérica. Un árbol que aguantó las constantes heladas y nevadas que se sucedían hace décadas y que necesita de sombra y suelos frescos para crecer. Las hayas son auténticos seres fantásticos que en ocasiones parecen que tienen rostro y brazos y van a extraer sus raíces para echarse a andar. “¿Quién ha visto sin temblar, un hayedo en un pinar?”, escribió Antonio Machado y se recoge en el panel informativo de este ejemplar. Fue imposible no temblar ante tanta belleza y el contraste del cromatismo ocre del haya con el verde de los pinos.
Deshacemos lo andado para enfilar el regreso a Herguijuela de la Sierra. Nos quedará poco más de un kilómetro. La vista de pueblo ya no desaparecerá, ni tampoco la de la omnipresente Sierra de Béjar al fondo. Pasaremos por delante de uno de los molinos que poblaron la Sierra de Francia y que aprovechaban el agua de sus arroyos para moler la harina. Vestigios de un pasado no tan pasado y que ponen el colofón a una ruta por el Valle de Belén repleta de nostalgia, autenticidad y hermosura.


*  https://www.casasierrasalamanca.com/herguijuela-convento-belen

La primera parte de la ruta corresponde a un tramo del camino de la Fuente Mundo y esta señalizada con flechas y marcas. Pero lo dejaremos a pocos kilómetros para coger una pista y a partir de entonces, la ruta no tendrá señalización, quitando algunas indicaciones escritas en trozos de corcho, en las inmediaciones del convento de Belén.
Poco después, antes de llegar otra vez a la carretera, cogemos la senda a la izquierda (si seguimos de frente, tampoco pasa nada, giramos a la izquierda y seguimos la carretera)

 * https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-entre-herguijuela-y-riomalo-de-abajo-por-belen-11090611

Ruta circular entre el pueblo de Herguijuela en la Sierra de Francia salmantina y Riomalo de Abajo en las Hurdes cacereñas, pasando por las ruinas del Convento del Santo Niño de Jesús de Belén. Al ser circular podemos comenzar tanto en la Herguijuela como en Riomalo.

Comenzamos saliendo por la parte alta del pueblo de La Herguijuela para tomar la pista, que ladeando la Sierra de la Orconera, nos llevará hasta el Convento del Santo Niño de Jesús de Belén. Según leemos en el panel informativo situado a la entrada del valle de Belén, dicho Convento estuvo regentado por los monjes Basilios que en el siglo VIII se asentaron en este valle, siendo uno de los primeros vestigios de la cristiandad en la zona. Un puente nos ayuda a cruzar el arroyo y un poco mas adelante encontramos las ruinas del convento.

Continuamos por sendero bien marcado para llegar a un cortafuego que abandonamos por la dcha. después de andar unos pocos metros por él y llegar a un segundo cortafuego que atravesamos. Descendemos siguiendo el sendero hasta encontrarnos con una pista que nos llevará hasta la carretera en la entrada de La Rebollosa.

La Rebollosa es un pequeño núcleo jurdano junto al río Ladrillar. Dejamos La Rebollosa por un pequeño sendero junto a la última casa del pueblo para, por la vereda del río Ladrillar, continuar hasta Riomalo de Abajo. Pueblo con todo tipo de servicios que bien merece una visita.

El regreso lo hacemos por la ladera de la Sierra del Castillo, por la otra margen del arroyo del Cabril, siguiendo el sendero PRSA-18 bien marcado. A mitad del recorrido nos encontramos con la fuente del Águila, un perfecto lugar para hacer un descanso.

* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-herguijuela-rebollosa-riomalo-de-abajo-parque-natural-de-las-batuecas-8834012

* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/herguijuela-de-la-sierra-valle-de-belen-sierra-de-francia-11996738

Iniciamos la marcha en la Iglesia de Herguijuela saliendo por la calle del bar, siguiendo el PR-SA 18 en dirección a Fuente Mundo hasta el collado El Portillejo. Aquí cogemos la pista forestal que sale a nuestra derecha, cruzamos la carretera y continuamos atravesando el Valle de las Esposaderas hasta encontrar un pequeño indicador al Convento Basilio del Santo Niño de Belén. Un kilómetro más adelante encontramos un panel informativo y ya podemos vislumbrar las paredes del pequeño convento, aquí termina la pista y continuamos por una senda que nos llevará hasta el Arroyo de Belén. Cruzamos el arroyo por un pequeño puente de madera y seguimos la senda que nos lleva hasta las ruinas del Convento en una subida no muy pronunciada. Desde aquí seguiremos el sendero que nos lleva a la cabecera del Valle de Belén entre madroños. La senda nos deja en una pista forestal, giramos a la derecha, atravesamos otro pequeño puente de madera y continuamos el camino disfrutando de los paisajes que nos ofrecen la Sierra del Castillo y los meandros del Río Alagón. Pasamos por debajo de la Portilla Bejarana, la Halconera y la Orconera mientras bordeamos la cabecera del Valle de las Esposaderas. Atravesamos un cortafuegos y unos 150 m. más adelante desembocamos en otra pista. Más adelante giramos a la izquierda para adentrarnos en el bosque por un sendero empedrado que nos lleva hasta la señal indicativa del desvío al Haya Centenaria de la Herguijuela. Nos desviamos a la derecha para visitarla y volvemos sobre nuestros pasos para conocer las ruinas de un antiguo molino antes de regresar al pueblo.

* http://emilio-efrutashotmailes.blogspot.com/2015/10/valle-de-belen-herguijuela-de-la-sierra.html

* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circullar-valle-de-belen-herguijuela-de-la-sierra-sierra-de-francia-2914361

Convento de Belén

 * https://servicios.jcyl.es/Emcc/

               Interesante consultar en ese enlace, por si hubiera cacería en la zona de la ruta.

lunes, 22 de marzo de 2021

Villardiegua de la Ribera (Arribes del Duero. Zamora)


* https://viajeconpablo.com/ruta-villardiegua-de-la-ribera/

Las inconfundibles marcas rojas y blancas de la Senda del Duero nos guiarán en el primer tramo de esta ruta de senderismo de la Ribera de los Molinos y los miradores de Villardiegua de la Ribera. Caminaremos por un tramo de su etapa 23, la que une Villardiegua con Torregamones. Salimos del pueblo por la calle de San Roque acompañados de un paisaje de alcornoques y pequeños campos de cultivo dominados por los olivos. También veremos una de las constantes en el recorrido, las rocas graníticas que ayudaron a construir las cercas y que también se usaron para esculpir el famoso verraco vetón del pueblo bautizado como ‘La Mula’.

Es primavera y los piornos o retamas muestran su característico color amarillo que nos alegra la vista y estimula el olfato. Cuando llevamos un kilómetro y medio de ruta, dejamos el camino por el que veníamos y cruzamos una portera siguiendo las marcas de la Senda del Duero en dirección a Peña Redonda y Torregamones.

La belleza del recorrido se acrecienta, ya que marchamos por un sendero que transita en paralelo al arroyo del Pontón. Una ribera que despertó la atención de los romanos por la presencia de oro. Todavía se pueden contemplar las cazoletas, una especie de artesas hechas directamente en el granito que servían como morteros para triturar el mineral que se extraía. Posteriormente se lavaba la arena resultante con una batea para separar el oro.

Cruzamos el arroyo del Pontón por un pequeño puente de piedra y llegamos a una zona de antiguos molinos, algunos de los cuales se encuentran en un estado más que aceptable. Seguiremos sin pérdida alguna las indicaciones rojas y blancas de la Senda del Duero siendo necesario atravesar un par de porteras más que, como siempre, dejaremos cerradas.

Llevamos aproximadamente tres kilómetros de ruta y el sendero comienza a adentrarse en una zona abierta con matorral bajo donde predomina la lavanda y veremos algunas pequeñas charcas donde las aves toman su particular refrigerio. Dejamos otro puente a la derecha y el paisaje se vuelve por un momento más rocoso, para regresar al verde de los pastos. Saludamos a un grupo de vacas limusinas que pastan tranquilamente y volvemos a pasar una portera para seguir junto al arroyo entre rocas y matorral bajo. Cruzamos el arroyo del Pontón nuevamente por unas piedras para seguir avanzando junto a él.

El sendero desemboca en un camino. Giraremos a la izquierda siguiendo las indicaciones de la Senda del Duero para enfilar los últimos metros hasta Peña Redonda. Este trayecto habrá que deshacerlo posteriormente, pero no supondrá gran esfuerzo.

El sendero desemboca en un camino. Giraremos a la izquierda siguiendo las indicaciones de la Senda del Duero para enfilar los últimos metros hasta Peña Redonda. Este trayecto habrá que deshacerlo posteriormente, pero no supondrá gran esfuerzo.

Peña Redonda es, como su propio nombre indica, un gran domo circular de granito detrás del cual se avista el cañón del Duero en toda su plenitud. Al otro lado intuiremos las viviendas de la localidad portuguesa de Vale de Aguia. Antes de deleitarnos con las vistas, merece la pena detenerse un instante en los restos de la ermita de San Amede. El templo, del que apenas se intuye su estructura, se construyó a finales de la Edad Media y se mantuvo en pie hasta mediados del siglo XIX. Lo curioso es que la ermita de San Amede se valió de materiales del antiguo castro de Peña Redonda que data de la segunda Edad de Hierro y del que además procede el verraco vetón del que hablábamos al comienzo del post. En los trabajos de consolidación del templo se encontraron vestigios de épocas tan diversas como la propia segunda Edad de Hierro, la romana, la medieval y la moderna.

Después de Peña Redonda, la Senda del Duero continúa a la derecha hacia Torregamones y el mirador del Bolo la Torta. Pero nosotros volveremos sobre nuestros pasos hasta el cruce donde arranca el sendero de la Ribera de los Molinos. Nos despedimos de las marcas rojas y blancas para guiarnos ahora por las blancas y amarillas. Es sin duda el tramo de mayor belleza de todo el recorrido. Entre retamas y rocas graníticas nos vamos deslizando por una estrecha vereda al mismo tiempo que lo hace el arroyo del Pontón. Con el sonido del agua como perfecta banda sonora, vamos contemplando algunos de los molinos que aprovechaban cómo el agua se iba precipitando hacia el Duero para moler el trigo. En su día hubo una docena, pero actualmente se conservan en buen estado cinco de ellos y de otros cuatro se advierte parte de su estructura.

Esta fue una de las zonas más castigadas por el incendio de 2013, por eso se ha hecho un importante trabajo para recuperar la esencia del sendero. Para lograrlo se han instalado unos paneles interpretativos donde se cuentan fábulas que están protagonizadas por algunos de los animales que pueblan estos parajes del parque natural de las Arribes del Duero.

Después de leer un panel que cuenta el terrible incendio de 2013 y homenajea el coraje y la fuerza de Villardiegua de la Ribera, seguiremos bajando hasta llegar a un banco que podría rivalizar con el de Ortigueira como el más bonito del mundo. Un sencillo asiento de madera donde, una vez más, la embriagadora vista de las Arribes del Duero se muestra ante nosotros tal cual es. Cuando hicimos la ruta, las lluvias no habían sido demasiado generosas, más bien todo lo contrario. Pero si el año ha sido prolífico en precipitaciones, contemplaremos una pequeña cascada que forma el arroyo del Pontón junto a uno de los molinos.

Deshacemos unos metros lo andado para girar a la izquierda en un punto que por desgracia no está indicado. Os aconsejamos guiaros por el track de Wikiloc que acompaña a este post para salir de dudas, aunque se puede tomar como referencia el penúltimo molino que se encuentra antes de llegar al banco. El tramo de la ruta que comienza a partir de ahora no está señalizada, salvo por la presencia de algunos montoncitos de piedras. A pesar de eso, no ofrece dudas ya que apenas hay maleza. Eso sí, mejor ir ataviados con pantalón largo para evitar molestas rozaduras.

Avanzamos casi en línea recta en paralelo al curso del río Duero que intuiremos, aunque no alcanzaremos a ver. Tras cruzar un pequeño riachuelo llegamos a un camino que vuelve a estar señalizado, esta vez con marcas blancas y verdes. Giraremos a la izquierda para llegar hasta el último mirador de la ruta. Sobre una gran roca granítica saludaremos a nuestra querida Portugal. Concretamente a la ermita de São João das Arribas (San Juan de los Arribes), perteneciente al municipio de Miranda do Douro. Un templo con otro imponente mirador que tuvimos la oportunidad de visitar años atrás y que ahora veíamos desde el otro lado.

Deshacemos lo andado y seguimos por el sendero marcado en blanco y verde para regresar a Villardiegua de la Ribera. Una vez más veremos las consecuencias del incendio de 2013, ya que los paneles informativos de este tramo de la ruta están completamente calcinados y también algunos de los mástiles donde se indicaba. Poco a poco abandonamos el paisaje de retamas, lavandas y otros matorrales para regresar de nuevo a los pastizales. Cruzamos de nuevo una portera y, acompañados por los alcornoques, regresamos a Villardiegua sin ningún tipo de pérdida.


* https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/arribes-del-duero-villardiegua-de-la-ribera-12543155

Mapa de la ruta. unos 13 kms

*  https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/villardiegua-ruta-de-los-molinos-de-la-rivera-del-ponton-y-pena-redonda-66214821/photo-43747113

Ruta que parte del pueblo de Villardiegua y que sigue los cuatro primeros kilómetros la señalización del GR-14. Tras esos cuatro kilómetros hay que desviarse a la derecha para entrar a la ruta de los Molinos, señalizado con postes con rayas blancas y amarillas. En este recorrido podremos ver ocho molinos, la mayoría de ellos rehabilitados, en un entorno repleto de moles de granito y escobas. Al final de este recorrido se llega a un mirador de los Arribes del Duero.

Se deshace este camino hasta llegar adonde nos desviamos para iniciarlo, y desde allí se sigue recto hasta Peña Redonda.




Cazoletas para lavar el oro



* https://viajeconpablo.com/ruta-villardiegua-de-la-ribera/

Ruta de la Ribera de los Molinos y los miradores de Villardiegua de la Ribera (Arribes del Duero. Zamora). Dificultad: Fácil. Distancia: 12,7 kilómetros (circular). Duración: 4 horas aproximadamente.



LA SENDA DEL DUERO, ESCENARIO DEL PRIMER TRAMO DE LA RUTA POR VILLARDIEGUA DE LA RIBERA

Las inconfundibles marcas rojas y blancas de la Senda del Duero nos guiarán en el primer tramo de esta ruta de senderismo de la Ribera de los Molinos y los miradores de Villardiegua de la Ribera. Caminaremos por un tramo de su etapa 23, la que une Villardiegua con Torregamones. Salimos del pueblo por la calle de San Roque acompañados de un paisaje de alcornoques y pequeños campos de cultivo dominados por los olivos. También veremos una de las constantes en el recorrido, las rocas graníticas que ayudaron a construir las cercas y que también se usaron para esculpir el famoso verraco vetón del pueblo bautizado como ‘La Mula’.

Es primavera y los piornos o retamas muestran su característico color amarillo que nos alegra la vista y estimula el olfato. Cuando llevamos un kilómetro y medio de ruta, dejamos el camino por el que veníamos y cruzamos una portera siguiendo las marcas de la Senda del Duero en dirección a Peña Redonda y Torregamones.

La belleza del recorrido se acrecienta, ya que marchamos por un sendero que transita en paralelo al arroyo del Pontón. Una ribera que despertó la atención de los romanos por la presencia de oro. Todavía se pueden contemplar las cazoletas, una especie de artesas hechas directamente en el granito que servían como morteros para triturar el mineral que se extraía. Posteriormente se lavaba la arena resultante con una batea para separar el oro.

Cruzamos el arroyo del Pontón por un pequeño puente de piedra y llegamos a una zona de antiguos molinos, algunos de los cuales se encuentran en un estado más que aceptable. Seguiremos sin pérdida alguna las indicaciones rojas y blancas de la Senda del Duero siendo necesario atravesar un par de porteras más que, como siempre, dejaremos cerradas.

Llevamos aproximadamente tres kilómetros de ruta y el sendero comienza a adentrarse en una zona abierta con matorral bajo donde predomina la lavanda y veremos algunas pequeñas charcas donde las aves toman su particular refrigerio. Dejamos otro puente a la derecha y el paisaje se vuelve por un momento más rocoso, para regresar al verde de los pastos. Saludamos a un grupo de vacas limusinas que pastan tranquilamente y volvemos a pasar una portera para seguir junto al arroyo entre rocas y matorral bajo. Cruzamos el arroyo del Pontón nuevamente por unas piedras para seguir avanzando junto a él.

PEÑA REDONDA, IMPONENTE MIRADOR DE LAS ARRIBES DEL DUERO

El sendero desemboca en un camino. Giraremos a la izquierda siguiendo las indicaciones de la Senda del Duero para enfilar los últimos metros hasta Peña Redonda. Este trayecto habrá que deshacerlo posteriormente, pero no supondrá gran esfuerzo.

Peña Redonda es, como su propio nombre indica, un gran domo circular de granito detrás del cual se avista el cañón del Duero en toda su plenitud. Al otro lado intuiremos las viviendas de la localidad portuguesa de Vale de Aguia. Antes de deleitarnos con las vistas, merece la pena detenerse un instante en los restos de la ermita de San Amede. El templo, del que apenas se intuye su estructura, se construyó a finales de la Edad Media y se mantuvo en pie hasta mediados del siglo XIX. Lo curioso es que la ermita de San Amede se valió de materiales del antiguo castro de Peña Redonda que data de la segunda Edad de Hierro y del que además procede el verraco vetón del que hablábamos al comienzo del post. En los trabajos de consolidación del templo se encontraron vestigios de épocas tan diversas como la propia segunda Edad de Hierro, la romana, la medieval y la moderna.

La vista de los también llamados arribanzos zamoranos desde la Peña Redonda es conmovedora. Cuando nos asomamos al cañón del Duero la sensación en la misma. Aunque el río siempre sea el protagonista, cada zona tiene sus matices. Así lo podéis comprobar en una ruta por los miradores de las Arribes del Duero de Salamanca, Zamora y Portugal que recogimos en este post. Merece la pena pasar unos minutos contemplando esa postal en mitad de la paz más absoluta.

EL SENDERO ‘FABULOSO’ DE LA RIBERA DE LOS MOLINOS

Después de Peña Redonda, la Senda del Duero continúa a la derecha hacia Torregamones. Pero nosotros volveremos sobre nuestros pasos hasta el cruce donde arranca el sendero de la Ribera de los Molinos. Nos despedimos de las marcas rojas y blancas para guiarnos ahora por las blancas y amarillas. Es sin duda el tramo de mayor belleza de todo el recorrido. Entre retamas y rocas graníticas nos vamos deslizando por una estrecha vereda al mismo tiempo que lo hace el arroyo del Pontón. Con el sonido del agua como perfecta banda sonora, vamos contemplando algunos de los molinos que aprovechaban cómo el agua se iba precipitando hacia el Duero para moler el trigo. En su día hubo una docena, pero actualmente se conservan en buen estado cinco de ellos y de otros cuatro se advierte parte de su estructura.

Esta fue una de las zonas más castigadas por el incendio de 2013, por eso se ha hecho un importante trabajo para recuperar la esencia del sendero. Para lograrlo se han instalado unos paneles interpretativos donde se cuentan fábulas que están protagonizadas por algunos de los animales que pueblan estos parajes del parque natural de las Arribes del Duero.

Después de leer un panel que cuenta el terrible incendio de 2013 y homenajea el coraje y la fuerza de Villardiegua de la Ribera, seguiremos bajando hasta llegar a un banco que podría rivalizar con el de Ortigueira como el más bonito del mundo. Un sencillo asiento de madera donde, una vez más, la embriagadora vista de las Arribes del Duero se muestra ante nosotros tal cual es. Cuando hicimos la ruta, las lluvias no habían sido demasiado generosas, más bien todo lo contrario. Pero si el año ha sido prolífico en precipitaciones, contemplaremos una pequeña cascada que forma el arroyo del Pontón junto a uno de los molinos.

ÚLTIMO SALUDO A PORTUGAL Y REGRESO A VILLADIEGUA

Deshacemos unos metros lo andado para girar a la izquierda en un punto que por desgracia no está indicado. Os aconsejamos guiaros por el track de Wikiloc que acompaña a este post para salir de dudas, aunque se puede tomar como referencia el penúltimo molino que se encuentra antes de llegar al banco. El tramo de la ruta que comienza a partir de ahora no está señalizada, salvo por la presencia de algunos montoncitos de piedras. A pesar de eso, no ofrece dudas ya que apenas hay maleza. Eso sí, mejor ir ataviados con pantalón largo para evitar molestas rozaduras.